Tras el nacimiento de su primer hijo, Sol Lipman, de 36 años y CEO de 12Seconds.TV, comenzó a contemplar qué pasaría con su negocio si algo le llegara a suceder. Lipman fundó su empresa, una página de videos en línea, ubicada en Santa Cruz, California, dos años atrás. A pesar de que dirigía a ocho empleados, él era el único con acceso a la información digital más importante de la compañía, como contraseñas de los servidores, sueldos y beneficios de los empleados y la cuenta bancaria corporativa. “Yo hago todo”, dice Lipman. No sólo eso, también su casilla de e-mail contiene mucha información crucial. Si no estuviera cerca, se pregunta preocupado, “¿quién podría tener acceso a estos datos?”
En estos días, las compañías aciertan al envolverse en archivos digitales que los emprendedores se ocupan de mantener en privado. En muchas compañías pequeñas (especialmente como la de Lipman), que no tienen un departamento formal de IT o de RR.HH., el dueño es el único con acceso a la información importante que es necesaria para mantener el negocio en marcha. Sin un plan para transmitir esos archivos digitales y las contraseñas, revisar el estado on line de un emprendedor, luego de que fallezca, puede llevar mucho tiempo y ser frustrante para sus seres queridos.
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