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Los prejuicios son la negación del juicio

En una época en que las divisiones ideológicas recrudecen bajo la forma de luchas irreconciliables, a diferencia de las ciencias duras, las humanas avanzan poco y se estancan por los prejuicios.

La inteligencia funciona según la competencia que cada uno tiene. Bill Gates es brillante en tecnología, pero un jardinero lo supera en mantener un jardín. El doctor Isaac Asimov (1920- 1992), fue el escritor de ciencia ficción más importante y decía en sus memorias:

En el ejército realicé una prueba de aptitud intelectual. Mi puntuación fue de 160, 60 puntos por encima del normal. Esto no significó ninguna mejora, al día siguiente estaba en la cocina cumpliendo mi deber aunque tengo la sensación de que soy muy inteligente. Sin embargo estos índices significan que soy muy bueno en contestar preguntas académicas realizadas por los que ´´inventan´´ las pruebas de inteligencia. Mi mecánico no podría superar los 80 puntos en inteligencia. Sin embargo, cuando algo funcionaba mal, lo miraba con ansiedad mientras  escuchaba sus declaraciones como si fueran oráculos divinos. Si mi mecánico hubiese diseñado  una prueba de inteligencia yo no podría superarla. Si yo no pudiese utilizar mi formación académica y tuviera que realizar tareas complicadas con mis manos, lo haría mal. Mi inteligencia no es absoluta, sino que es una función de la sociedad en la que una minoría ha logrado imponer a los demás las ´´normas´´. Mi mecánico una vez levantó la cabeza de debajo del capó del automóvil y dijo: ´´Doc, un chico sordomudo entró en una ferretería a pedir clavos. Puso dos dedos juntos e hizo un movimiento de martillar con la otra mano. El empleado le trajo un martillo. Sacudió la cabeza y señaló a los dos dedos. El empleado le trajo los clavos. Escogió el tamaño que quería, y se fue. Al rato entró fue un ciego. Quería tijeras. ¿Cómo cree que preguntó por ellas? ´´Indulgentemente levante la mano derecha e hice un movimiento de tijeras con los dos primeros dedos. Acto seguido mi mecánico se rio ruidosamente y dijo: ´´Él usó su voz y pidió por unas tijeras´´. Estaba seguro que no acertaría.´´ ¿Por qué? le pregunté. ´´Porque es tan educado que sabía que no podría ser muy inteligente ´´.

La mente se maneja con dos sistemas: uno es rápido y automático, da respuestas con lo que tiene en la memoria, y el otro es racional y se ocupa de las actividades complejas. El sistema 1 se activa automáticamente y rastrea la información que se adecua a la cuestión, según la Ley del menor esfuerzo. El Sistema 2, es más lento y prudente. Observa y controla el pensamiento y las acciones sugeridas, dejando que actúen o reprimiendo o modificando sus sugerencias. Muchas acciones no resultan del análisis consciente. Las consecuencias son decisiones apresuradas, errores frecuentes, opiniones sesgadas, juicios subjetivos y respuestas intuitivas.

Sólo cuando entra en juego el Sistema 2, que posterga las sugerencias del sistema emocional e invierte en un esfuerzo cognitivo, podemos resolver problemas complejos. Conviene analizar la racionalidad a través de los errores más que de sus triunfos. Errores que aparecen de golpe.

Prejuicios comunes

El efecto Halo atribuye lo positivo o negativo según pistas parciales o atractivas. La ilusión de validez hace confiar en  predicciones infundadas. El Sistema 1 está preparado para creer, no para dudar y para saltar a conclusiones precipitadas. El fanatismo y la seguridad dogmática se sustentan en la ignorancia, por eso el escepticismo es impopular. La racionalidad puede domar a los sesgos naturales. Un ser racional examina sus prejuicios y asume que errar es natural. Para Sócrates: “Una vida sin examinar no merece ser vivida.”

Técnicas contra los prejuicios1. Método del abogado del diablo. Realizar un plan y analizar por qué no es aceptable, para tomar conciencia de los peligros. 2. Método de la indagación dialéctica. Se requiere realizar tanto un plan como un contra plan, y un debate para conocer los pros y contra. 3. Método de la perspectiva externa. Tomar como referencia otras estrategias para comparar.  De esta manera se podrán evaluar y contrarrestar los prejuicios.

Se trata de evitar la parálisis por exceso de análisis y las consecuencias negativas de las decisiones apresuradas. Esta virtud  se debilita por la arrogancia, por el desconocimiento de métodos para decidir y por la falta de incentivos. La percepción nos hace creer que es el sol el que se mueve y no la tierra. El pensamiento natural salta directamente a la acción. Eso está bien para elegir la corbata con el traje, pero en asuntos serios hay que  pensar. El intuitivo no tiene que justificar su decisión, juzga a la gente por su cara. El mundo es resultadista pero se puede perder jugando bien. La clave está en separar las decisiones de los resultados.

La escuela y la empresa castigan el error, premian poco al que acierta y no castigan al que provoca daños por no decidir. Incentivan a no hacer nada. El miedo a fracasar inhibe. El que no hace no se equivoca pero tampoco aprende. El deseo nubla la razón, llegar al consenso es lento, pero en grupos adiestrados mejora la decisión. La sociedad de consumo ofrece un radar para imitar a ricos y famosos. Para decidir mejor hay que hallar la brújula interior y conocerse a sí mismo. Dijo Séneca; no hay vientos favorables para el que no sabe a dónde quiere llegar.

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La naturaleza del prejuicio

Todo conflicto que excluye gente se basa en prejuicios asentados en mentes prejuiciosas que marginan por pertenecer a una raza, etnia o grupo social y no por  argumentos o creencias. Les resulta más fácil despreciar que discutir,  agredir que razonar, imponer que convencer.  La herramienta del prejuicioso es lanzar afirmaciones sin pruebas,  para estigmatizar al otro. Sabemos que existen los prejuicios pero pocos advierten que los tienen y practican. Mientras tanto la ciencia sigue alumbrando paradojas y desterrando prejuicios.

Darle paso a las ideas

Para Einstein es un milagro que la curiosidad sobreviva a la educación reglada. La ciencia nace de la curiosidad y vive en la duda y el replanteo. Para tener una gran idea se necesita curiosidad. Las mayorías trabajan como empleados y hacen lo que se les dice. Tienen poca libertad. Dijo Einstein que el arte llega a las verdades más profundas por el camino más sencillo.  Einstein debió trabajar en la Oficina Suiza de patentes, porque sus profesores no confiaban en él. Pero Einstein no tardó en sentar las bases de una revolución científica. Pocas teorías han tenido tanta repercusión  como su teoría de la relatividad.

Ortega y Gasset dijo: “la teoría de Einstein es una maravillosa justificación de la multiplicidad armónica de todos los puntos de vista”. Ampliando esta idea a lo moral y a lo estético  se tendrá una nueva manera de sentir la historia y la vida.  La ciencia debe aprovechar la capacidad  del arte para acercar y transmitir aspectos desconocidos que enriquecen la divulgación científica. Las ideas de Newton sobre tiempo y espacio aludían a magnitudes absolutas, independientes de los hechos. Eran el escenario donde ocurrían. Einstein propuso que tiempo y espacio se modifican por los hechos y por la velocidad a la que se desplazan.

Una cosa es la realidad y otra la percepción

La subjetividad alude a la interpretación por creencias previas. No es posible  la separación tajante entre subjetivo y objetivo. Desde la psicología,  las distintas posiciones  no se invalidan, son visiones que operan como sistemas de referencia. Eso modificó la noción de percepción y del proceso mental involucrado.

Mientras que para la psicología tradicional poseía un carácter absoluto, la psicología “Gestáltica”, sostuvo que el contexto la condiciona. La realidad  es  modificada por la psicología del observador. Las posiciones extremas  que no admiten disensos disminuyeron gradualmente, es una condición necesaria para lograr el pluralismo de ideas y el abandono de los fanatismos. La convivencia fue impulsada por la teoría de la relatividad.  Las ideas de Einstein tuvieron una repercusión sobre la humanidad que se extendieron más allá de lo imaginable.

Inteligencia situacional

En el cerebro de Einstein el hardware no era lo importante sino el software con que lo hacía funcionar. Lo genético proporciona la constitución física y ciertas aptitudes, pero lo cultural proporciona un repertorio de modelos para elegir.

La inteligencia situacional se conecta con la inteligencia práctica. La inteligencia es la capacidad de resolver problemas o de adaptarse a situaciones nuevas. La conducta inteligente implica: comprender la situación, inventar la solución y actuar en consecuencia.

La inteligencia situacional se refiere tanto al individuo – a su capacidad de maniobrar y a sus actitudes- como a la situación en sí  -que facilita o dificulta la conducta inteligente. El test de inteligencia tradicional desconoce el carácter situacional de la inteligencia. La ve como  una propiedad fija y abstracta, donde unas personas son más inteligentes que otras. Sin embargo, el  rendimiento cambia en función del ambiente físico y psicológico. De pronto una persona es capaz de operar en un campo determinado, pero es incapaz hacerlo en  otras actividades.

Al incorporar los elementos de la cultura el conocimiento nuevo va formando un repertorio y definirá un nuevo patrón. Adaptarse a situaciones nuevas es la mejor definición de inteligencia. También influye la presentación del problema. Algunos reaccionan bien ante un contexto visual y no ante un examen escrito, algunos se motivan ante un desafío y se paralizan con un problema teórico. Al seleccionar una persona para un puesto hay que tomar con pinzas el test, es mejor evaluarlo en la acción. ¿Cómo reconoce  la situación, genera  iniciativas con finalidades estratégicas, altera los procedimientos, ajusta su conducta para modificar la realidad, cambia  las estructuras que lo relacionan con ella, influye en el estado anímico de otros para disparar nuevas conductas? Todo esto se resume en ¿es capaz de crear o agregar valor a través de la situación? Somos ignorantes en temas distintos, somos inteligentes en medios distintos. Todo dependerá del conocimiento adquirido. Así conformarán sus modelos mentales y podrán distinguir lo invisible que se oculta en la apariencia y sabrán elegir.

La inteligencia situada

La inteligencia situacional genera su valor en un ambiente dado. La flexibilidad es la posibilidad de variar la conducta sin prejuicios. Un agente inteligente basa su acción en el conocimiento, posee iniciativa para explorar y cambiar las cosas,  aprende durante la experiencia y anticipa el  curso de los sucesos y de las metas. El primer paso es el contacto, la realidad está ahí, lo que importa es la percepción. El segundo es cómo se procesa la situación, se generan alternativas y se seleccionan. El tercer paso es la acción. La acción inteligente proviene de la percepción, del  estado interno del sujeto,  de sus objetivos, de integrar el conocimiento del pasado para intuir el futuro.  Para Bernard Shaw “la persona razonable se adapta al mundo, la persona irrazonable adapta el mundo a él. El progreso depende de la persona irrazonable”.

El tiempo real impide deliberar demasiado sobre el mérito de las acciones y sus efectos, porque los resultados se verán a mediano o largo plazo. A veces la conducta es sólo una reacción tipo estímulo-respuesta. Para evitarlo conviene generar una memoria del ambiente,  para que la acción se sitúe. Un ambiente que propicie la toma de conciencia de los objetivos. Si p entonces q,  pero si hay varios p, hay que aprender a priorizarlos.

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La inteligencia situacional opera y  percibe en un entorno, al que filtra con creencias y deseos,  los interpreta, hace planes que también interpreta  y las intenciones llevan a la acción. Pueden coexistir varios deseos y planes.  Hay que jerarquizarlos, saber cuándo crear, cambiar un plan o abandonar o retrasar un objetivo. El objetivo es evaluado en distintos momentos: cuando fue alcanzado, si se torna imposible, o si perdió sentido. Si se lo revisa demasiado no se trabaja, si se lo revisa pobremente el mundo va en otra dirección y se vuelve inalcanzable.

Fomentar el espíritu emprendedor es fundamental, para rodearse de gente capaz sin apelar al poder duro de la amenaza o de la estructura formal. Es mejor el poder blando de la sugestión, de la atracción por ideales comunes, de la inteligencia emocional y comunicacional. En última instancia se trata de aprender lo que se necesita para liderar. Como dijo Nietzche no hay hechos, sólo interpretaciones. La misma situación generará alegría o depresión según la posición del observador. Nada es verdad o mentira, todo es según el color del cristal con que se mira.

El prejuicio es la negación del juicio

En una época en que las divisiones ideológicas recrudecen bajo la forma de luchas irreconciliables, a diferencia de las ciencias duras, las humanas avanzan poco y se estancan por los prejuicios. Para ganar una elección se categoriza al enemigo, se lo compara con un déspota y se lo estigmatiza. El político quiere convencer a la gente para que lo elijan, y lo hace mostrando lo que sufrirán si el enemigo triunfa.

Yo o el caos

El maniqueísmo extremo no pone en juego la capacidad del líder, sino el  cambio hacia el autoritarismo que ocurrirá si el enemigo triunfa, invocando dilemas actuales o del pasado, poniendo en evidencia las debilidades del adversario. Así la capacidad de votar se limita a elegir al menos malo y retroceder a la Edad de Piedra para sacar rédito político.

El estereotipo se alimenta con una visión oportunista que se niega a debatir la parte técnica y no ideológica, lo que es inevitable para funcionar bien. En nombre del bien y el mal, se reemplaza el debate democrático. Así no se podrán afrontar las dificultades.

Mientras tanto el ciudadano percibe una sociedad insegura e ingobernable, donde la corrupción de la política y la violencia destruyen las instituciones. El costo del desorden es la destrucción de la economía, la angustia del ciudadano común, el menoscabo de su salud física y mental, el deterioro de la infraestructura, del capital de las empresas y la pérdida de  mercados externos.

Mientras tanto el común de la gente aplica la estrategia de “sálvese quien pueda”, se dedica a sus asuntos, ignora la realidad o la mira por TV. La historia muestra que cuando los procesos salen de su cauce, se gestan golpes de estado, militares o políticos y el nuevo gobierno aparece como salida ante la precaria institucionalidad. Evitemos esa perspectiva fortaleciendo el papel del ciudadano y de las instituciones, construyendo un proyecto de país federal que piense globalmente y actúe  localmente para crear un futuro común y compartido sin prejuicios. Seamos pesimistas en el diagnóstico y optimistas en la acción.

Dr. Horacio Krell. Director de Ilvem. horaciokrell@ilvem.com
4pasos.com

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