Me permití parafrasear esta frase de Henry Lacordaire, si bien la definición de este abogado y religioso no era precisamente dedicada a la empresa.
Los procesos de automatización propios del taylorismo no están mal en sí mismos solo que deben complementarse cada vez con importantes dosis de libertad individual y colectiva.
Una empresa que tenga todas sus “rutas” bien delimitadas siempre finalizará el recorrido en el mismo lugar. La libertad sin una misión y una visión clara tampoco es una buena señal.
El desafío de este siglo es conjugar toda la acumulación de procedimientos que dieron resultado en el siglo pasado con dosis de libertad orientada a acciones creativas que puedan agregar valor a las empresas y situarlas en nuevos escenarios donde puedan encontrarse con un “océano azul”, la estrategia que propone Cham Kim.
En sí, no se trata de una gran novedad en plano conceptual, la gran dificultad radica en llevarla a la práctica con continuidad, solvencia y aceptación de riesgos. El océano azul propone, en síntesis, que mediante la creación y practica de nuevas ideas las compañías puedan situarse en mercados sin competidores.
Haciendo lo que siempre se ha hecho, aún siendo perfecto los procedimientos, es verdaderamente inviable encontrar un “océano azul”. Un espacio y un tiempo dedicados a escapar de las normas de la corporación puede ser una herramienta eficaz para poder encontrar nuevas oportunidades. El océano azul en contrapartida del “océano rojo”, un escenario atiborrado de players y competidores.
Por suerte hay empresas que están aplicando prácticas orientadas a desplegar potenciales individuales y en pequeños grupos como 3M quien les permiten a los empleados ocupar un 20% del tiempo en proyectos propios.
Google también encuentra espacio para desarrollar iniciativas con una alta dosis de libertad, no exenta de apoyo económico para verlas transformadas en resultados.
A 3M como Google se le irán sumando más y más compañías hasta transformar esta lista en un número considerable de “campeonas de las ideas” y los proyectos personales o de pequeños grupos serán más realidad que retóricas de la alta dirección.
Ese apoyo a la libertad individual no solo tiene un gran efecto en la generación de nuevas ideas. Permite además un mayor sentimiento de pertenencia a su personal al sentir que sus iniciativas son tenidas en cuenta. Sumado a ello una motivación superior al estar trabajando sobre los propios intereses que, entiéndase bien, no dejan de ser los intereses de la compañía.
Como dijo Demóstenes, las palabras que no son seguidas de los hechos no valen nada. Por lo cual si los parámetros de apoyo a las iniciativas individuales están bajos en su empresa piense como revertirlo. Ya!. Sus empleados están esperando desplegar sus alas intelectuales y desarrollar sus ideas. Como mínimo, que sean escuchadas y ponderadas. Nótese que discurro acerca de las iniciativas individuales en la empresa y no en un emprendimiento. Muy simple, un emprendimiento es un compendio hermoso de pujantes y sostenidas iniciativas.
Albert Einstein dijo que en los momentos de crisis la imaginación es más importante que el conocimiento.
El que crea que no vivimos en escenarios de crisis constantes que levante la mano.
El que no esté dispuesto a liberar la imaginación con dosis de libertad a su gente saldrá del escenario competitivo más temprano que tarde. Espero que la realidad no te encuentre en esa situación
* Prof. Germán Castaños. Creativo. Consultor en creatividad. www.ideavip.com.ar.
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