La industria automotriz es parte constitutiva del esquema de mercado capitalista que hace funcionar la economía global. Dentro de ese negocio existen muchos puntos por mejorar, por ejemplo la producción masiva de autos, que es causante de alimentar un sistema de explotación de hidrocarburos perjudicial para el planeta y a pesar de la conciencia despertada aún cuesta la renovación del parque automotor.
En España el último año se vendieron más de un millón de autos, pero solamente el 2% de esas unidades fueron matriculadas como vehículos híbridos o eléctricos. El porque de esta escasa participación de los coches ecológicos en el mercado tiene sus causas.
La reputación de los autos que circulan a partir de energías alternativas es algo en lo que en la actualidad se está trabajando ya que durante años se creó un imaginario de vehículos lentos, con limitada autonomía de desplazamiento y muy costosos. Aunque, en honor a la verdad las primeras versiones contaban con esas características, en la actualidad los avances han superado cualquier prejuicio.
Retomando el análisis del mercado español hoy, podemos observar modelos eléctricos con gran autonomía, que alcanzan altas velocidades y que se equiparan a los vehículos convencionales comercializándose por precios muy acomodados. A saber: Ford Focus Electric, Mitsubishi i-Miev, Volkswagen e-up!, BMW i3, Renault ZOE, Renault Fluenze Z.E., Nissan Leaf, Volkswagen e-Golf, Kia Soul EV, Tesla Model S.
Los precios de estos modelos varían considerablemente, ya que no hay un valor estándar para los autos alternativos. Por unos 13.000 euros puedes tener un rodado eléctrico, pero si prefieres aplicarle lujo a tu andar debes desembolsar los 100.000 euros que cuesta el Tesla Model S.
En cuanto al problema de autonomía, este ya se encuentra superado: los coches eléctricos circulan en promedio con 150 km de autonomía sin dificultades, por lo tanto el desafío ya no está dado en las máquinas que han comprobado un desempeño eficiente en el andar. Ahora la cuestión se centra en agregar puntos de recarga y diseñar mayor incentivos para la compra de este tipo de coches.
Claro que no se puede pensar solamente en un plan para los autos eléctricos, la mirada debe ser integral para ir transformando progresivamente el parque automotor. También hay que detener la mirada sobre otros desarrollos que combinan tecnología y energías renovables como el auto a hidrógeno o incluso los vehículos impulsados por energía solar.
En este momento las estadísticas muestran que la participación de coches alternativos es ínfima en las ventas (Estos datos fueron obtenidos, entre otras fuentes, en dialogo con sitios de venta como por ejemplo Autofoco.com). Por eso no alcanza con pensar por si solos en un mundo más verde, sino que es necesario pasar a la acción, exigiendo, por ejemplo, que quienes llevan adelante el plan estratégico del país fijen metas concretas para incentivar la compra de los vehículos propulsados de forma ecológica.










