SÍNTESIS EJECUTIVA
● El crecimiento de la actividad económica en 2006 será del 7,5%–8,0%, de mantenerse las tendencias observadas en los primeros cinco meses. El efecto arrastre hacia el próximo año sería de 3,5% y ello justificaría, en un entorno económico favorable, un aumento del Producto de 5,0%–5,5% en 2007.
● Se está produciendo un cambio en el margen, tanto en el perfil de la demanda agregada como de la oferta. En relación a la primera, se mantiene por una parte el aumento de la inversión en el entorno del 20%, con el consumo creciendo ligeramente por encima del 7% (con una fuerte participación del gasto público); y, por otra, se desacelera el
incremento de las exportaciones en volumen físico, que en promedio crecieron al 5% en el primer semestre, aunque es mayor el aumento en las Manufacturas de origen agropecuario e industrial, que más que compensaron las disminuciones en Productos primarios y en Combustibles y energía. En otros términos, en la demanda gana espacio la absorción interna, que comprende el consumo y la inversión. Por el lado de la oferta, también se observa una desaceleración del crecimiento de las importaciones, que en promedio aumentaron 12% en volumen físico en los primeros seis meses, con la peculiaridad de que, mientras se mantiene estabilizado el nivel de importaciones de insumos, sigue creciendo el de bienes de de capital y de consumo.
● Una parte importante de la mejora de la rentabilidad empresaria de los años posteriores a la salida de la convertibilidad se ha ido diluyendo frente al incremento de los costos laborales (55%) y de la presión tributaria (80%), observado entre diciembre de 2003 y
junio de 2006. El aumento de los insumos clave también influyó negativamente para los sectores usuarios. Si esta tendencia se generalizara –la situación puntual es muy diferente no solamente desde el punto de vista intersectorial sino también dentro de cada sector–, ello derivaría en una pérdida de incentivos para la inversión y de
capacidad de financiamiento en las empresas.
● La recaudación tributaria en el año 2005 fue 140% superior a la de 1998, frente a un aumento en el mismo período de 90% en el índice de precios implícitos en el Producto (deflactor del PBI). La expansión de la recaudación es explicada básicamente por cuatro tipos de impuestos: Ganancias justifica el 27%, IVA 21%, Débitos 14% y Derechos de Exportación 18%. Si la recaudación hubiera crecido en ese periodo según el PBI nominal, sería 20,0 miles de millones inferior a la observada. De esta manera, la Argentina tiene un PBI por habitante en el nivel de la región y una presión tributaria que comienza a semejarse a la de países europeos y asiáticos, cuando en 2000 también en esa variable estaba en el entorno regional.
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