Porque realmente en horizontal ocupamos bastante más espacio, no es mala idea este tipo de ataúdes en vertical. Llevarían forma de sacacorchos para que pudieran ser enterrados simplemente clavándolos en la tierra. El cuerpo permanecería dentro, en vertical, en un receptáculo como los actuales. Y así podríamos plantar varios ataúdes en pocos metros cuadrados.
Y al final, solo se vería la punta, a lo iceberg, pudiendo dejar flores en la tumba, sin problemas.
Aunque no nos imaginamos al sepulturero clavando el ataúd del abuelo, como si de una botella de vino se tratara.
Fuente: No puedo creer








