El director ejecutivo de Nike, William Pérez, presentó su renuncia debido a las diferencias que lo enfrentaban al fundador y presidente de la popular marca deportiva, Philip Knight. Pérez, uno de los empresarios de origen hispano más influyentes en Estados Unidos, estuvo tan solo 13 meses en el puesto, para el que la compañía ya eligió a su sucesor: Mark Parker, hasta ahora copresidente de la firma con sede en Oregon. En un comunicado, Pérez, de 58 años y con una larga y exitosa carrera en la fabricante de productos al consumidor S.C. Johnson, dijo que él y Knight no estaban totalmente alineados en algunos aspectos de cómo conducir mejor el crecimiento de la compañía a largo plazo. Por su parte, el fundador de Nike señaló que las expectativas que Bill y yo teníamos cuando él se unió a la empresa hace un año no se han realizado como esperábamos. Como compensación, Perez cobrará 4,5 millones de dólares en salario y bonos, además de aceptar que Nike pague por él los 3,6 millones de dólares que cuesta la casa que tiene en Portland.
Sin embargo, fuera de la formalidad de los comunicados oficiales Knight fue más sincero: Pérez no volcó con la rapidez suficiente su experiencia en la industria de productos para el consumidor en el gigante deportivo y él no estaba dispuesto a permitirle que aprendiera mientras hacía el trabajo.
El sucesor de Pérez, Mark Parker, se unió a Nike en 1979 y es considerado el visionario que propulsó la franquicia Nike Air y muchas otras innovaciones. Es, además, uno de los principales ejecutivos que lideró la planificación a largo plazo de la empresa.
Mark tiene un historial comprobado en materia de creatividad, innovación y crecimiento, dijo Knight sobre su nuevo hombre fuerte. Indicó que tiene experiencia y talento, y ha jugado un papel decisivo en crear nuestra empresa y en hacer de la marca Nike algo tan poderoso como lo que es hoy.
Philip Knight, quien fundó la marca en 1968 junto a Bill Bowerman, dejó su puesto como director ejecutivo (CEO) en diciembre de 2004, a la edad de 66 años, pero siguió como presidente. Algunos analistas del sector señalaron que Pérez siempre fue un "outsider" en la firma con ideas diferentes sobre cómo manejar el negocio del calzado deportivo.
Nike todavía disfruta de una amplia demanda en Estados Unidos para sus zapatos y ropa, pero los inversores y analistas han mostrado preocupación por la competencia que genera la fusión entre Adidas-Salomon y Reebok. Tras la noticia de la renuncia de Pérez, las acciones de la marca cayeron 80 centavos (1%), a 83.40 dólares. Para transmitir seguridad al mercado, la empresa confirmó que seguirá adelante con su estrategia de expansión internacional y fortalecimiento de las divisiones de indumentaria femenina, entre otras.
Más allá de quién ocupe la presidencia ejecutiva de Nike Inc., una cosa es clara: la mayor fabricante del mundo de indumentaria deportiva sigue siendo la compañía de Philip H. Knight.








