Tiempos de libertad casi plena. De elegir qué hacer, cuánto dormir, cuándo despertar de la ilusión de poder continuar el año laboral con una porción de esa brisa que nos quita el pelo de la cara en vacaciones.
Cómo subvertir el estrés que nuestra ciudad y sus burocracias, nuestro cemento y sus injusticias, alojó durante el año en nuestro cuerpo y en nuestra mente, alejándonos de la armonía alcanzada en esa ráfaga de aire que constituyeron nuestras pasadas vacaciones.
Poco tiempo, tal vez, de sobre-vida, para todo un año de luchas incesantes, de cesiones y resignaciones, de peleas con uno mismo y con el sistema y la sociedad constitutiva. Con la cultura violenta de un tiempo violento. Tiempos de marketing, de publicidades, de invasiones constantes, de llegadas sin partidas. De talentos inventados. De trastocados desenlaces de shows que nos mantuvieron distraídos, mientras los delitos se sucedían, las inseguridades se llevaban a la gente, y los políticos “ahorraban” para sus campañas electorales.
Son tiempos de balances. De cosquilleos en la panza. De deudas pendientes que nos acorralan. De créditos incobrables que nos deben. De un crédito incobrable que nos adeudan por el solo hecho de “haber sido” durante todo un año en el medio de una selva caótica de seres humanos exaltados por sus dificultades.
Son tiempos en los que Buenos Aires baja los telones de sus teatros, y quedan en los escenarios los actores de la vida. Los hombres y mujeres, pequeños y pequeñas personas que inventan guiones para que se les de una moneda, o una fuente de agua donde salvarse del calor extremo.
Son tiempos de balances. De buenos balances para nosotros los escritores y los periodistas que, a veces, desearíamos no tener tanto tema de qué hablar, tanta denuncia que proliferar, tanto reclamo que decir.
Que termine el año no significa que el 1 de enero de 2008 los políticos trabajarán honestamente, se vestirán como nosotros, y caminarán como nosotros para ser testigos de lo que sucede y visionarios de aquello en lo que es preciso focalizar el trabajo, pero es sin embargo una esperanza individual de poder comenzar el calendario con una energía renovada.
Es nuestro deseo que el próximo año seas un poco más rey o reina de tu vida, y tus elecciones estén menos condicionadas por los avatares cotidianos, domésticos y socio-políticos.
Que puedas seguir adelante, sin correr, pero sin caminar muy despacio, para alcanzar nuevos objetivos, concretar proyectos, y abrazarte un poco más a la vida.
* Gisela Mancuso. Abogada, redactora, escritora, ganadora de numerosos concursos literarios. [email protected]. autora del libro Abrazo Mariposa http://ar.geocities.com/abrazomariposa/abrazomariposa.html









