La invitación a la Conferencia Endeavor me hizo revivir sucesos muy emotivos de los últimos años en la vida personal, familiar e institucional, en las cuales siempre hubo una constante común que fue un método de trabajo que apliqué para ir sobreponiéndome a adversidades. En momentos difíciles, cuando todo parece perdido siempre me pareció importante, en lugar de quejarme y renegar por lo que había ocurrido, reflexionar, juntar fuerzas y mirar para adelante.
Siempre considero que las mejores terapias son aquellas en las que uno puede sentir la adrenalina de trabajar por un objetivo y así fue que cuando tuve ese terrible accidente en el mejor momento de mi carrera deportiva, en donde perdí mi brazo, mi lancha y mis ilusiones fue fundamental recomponerme espiritualmente, mentalmente y físicamente y volver a organizarme para seguir adelante.
Recorriendo el país con mi equipo pude conocer numerosos emprendedores y comprender como la Argentina se sostuvo en los momentos más dramáticos desde el punto de vista institucional, económico y social. Ha sido por la fuerza de los emprendedores, de aquellas ONGs donde se está dando la nueva militancia política, que se autoconvocan, unen ideas y acercan propuestas y empresarios que no bajaron los brazos a pesar de las inclemencias del tiempo y la inestabilidad de la economía.
Es fundamental generar los instrumentos necesarios para poder ir concretando esa actitud, ese compromiso, esa inteligencia creativa que se da en forma individual, de microemprendimiento o de empresa.
Hay un libro escrito por el Ing. Buzzi, que era el diseñador y constructor de mi lancha, cuyo título era “Proyectar el vínculo”. Buzzi decía que en una carrera la mitad del éxito correspondía a todo el trabajo previo y la otra mitad, pasaba durante la competencia. Por eso trabajábamos en forma obsesiva en la formación del equipo, la planificación, estudiar los mapas, entender los partes meteorológicos, un método de trabajo que comprende el asumir responsabilidades, tomar temas concretos, no buscar excusas. Yo lo veo en la política donde hay mucha gente quejosa “Que no me alcanza el presupuesto”, “No puedo hacer lo que quiero”, etc. Es muy importante confiar en las propias fuerzas, innovar, comparar, buscar inspiración. Por ejemplo, cuando asumí la presidencia del Senado convoqué a las ONGs Poder Ciudadano, Cippec y Conciencia para desarrollar un plan de saneamiento institucional.
Cuando ocurrió el accidente y estaba en el río desangrándome no pensaba en lo que había perdido sino que pensaba en como y cuando volver.









