Hace unos años vino la gente de Sundance la productora de Robert Redford buscando una productora para la película “Diarios de Viaje en Motocicleta”
No tenemos capital atrás, nuestra oficina es muy desordenada, nuestro logo es feo, ¿Qué le vamos a vender a esta gente para hacer esta película que supera en monto a todas las películas que habíamos hecho antes? Nos dimos cuenta que nuestro valor era que somos personas haciendo películas. Que cuando hacíamos una película y mi socio Diego o yo firmábamos cheques, sabíamos que estaba pasando en cada momento, porque pagamos cuatro horas extras a los reflectoristas y estábamos muy vinculados al hecho artístico y que por nuestra formación lo artístico no se contraponía con lo comercial. Nos dimos cuenta que somos personas haciendo películas, vendimos este valor que habíamos descubierto en un inglés primitivo y llegó la oportunidad. Nos contrataron para proveer los servicios de producción de una película que se filmó en Argentina, Chile y Perú, de una magnitud enorme. Es importante mencionar que en la elección pesó mucho el hecho de que uno de los integrantes de los integrantes de la productora sea director, como en mi caso, y los vínculos que había anteriormente con mis películas con el Instituto Sundance. Aquellos viajes que parecían inútiles o de turismo en los cuales yo iniciaba charlas que no terminaban en nada, con los años se convirtieron en contactos que se aprovecharon cuando vinieron a la Argentina.
A partir de allí replanteamos el rol administrativo. Nos dimos cuenta que teniendo una administración clara, confiable y segura era muy importante para ponerse a la altura de los estándares de calidad de una producción de este tamaño, y nos hizo crecer.
Después llegó “El Abrazo Partido” y aprendimos que el éxito de un socio es el éxito de toda la empresa y empezaron a aparecer los “amigos nuevos”, la gente que se empieza a acercar para hacer cosas y fue muy importante para aprender. Porque cuando uno tiene una empresa cuyo valor es la identidad el crecimiento no siempre es algo deseable.
Estamos convencidos que tener una empresa que te de la posibilidad de poder estar con tus hijos un miércoles a las cuatro de la tarde es también un valor muy importante, por lo cual cada vez que nos enfrentamos a un dilema de cambio de escala, pensamos si esto lo vamos a poder seguir haciendo.
El límite actual de nuestro crecimiento es no tener más proyectos de los que podamos supervisar personalmente, ya de otro modo, perdemos nuestro valor de “personas haciendo películas”.









