Los jóvenes emprendedores mexicanos Edgar Silva y José Lagunas aprendieron en sólo dos años de estudiar en China que al dragón hay que agarrarlo por la cola.
Los estudiantes -que forman parte del grupo de becarios del Programa de Negocios México-China-, probaron suerte el verano pasado con un negocio callejero de hamburguesas con chiles toreados llamado Happy Burguer, sin embargo las condiciones climáticas del invierno provocaron que el negocio cerrara.
"Iniciamos con un puesto callejero de hamburguesas en China, pero sólo estuvimos tres meses por el clima, porque cuando hace calor la gente no quiere salir a la calle y cuando hace mucho frío tampoco. Ahí aprendimos que no es tan fácil como en México", recordó Edgar Silva.
No obstante, ese pequeño detalle no mermó el interés de los mexicanos por desarrollar una nueva estrategia de mercado que lograra atraer el interés de los chinos por nuestro País.
Así, hace apenas tres meses inauguraron en Shangai su primer negocio formal: el Tequilaz Bar, con un menú que incluye guacamole, tacos de borrego, tacos al pastor, nachos, quesadillas, pozole, sopes y por supuesto el tradicional tequila.
"La apertura fue histórica, porque se trata del primer lugar de este tipo en Shangai y nos ha ido muy bien, porque hemos recibido a muchos extranjeros y creemos que ya no hay marcha atrás porque al fin logramos que los chinos coman pozole, tacos dorados y guacamole", afirmó Silva.
Los emprendedores aprovecharon la internacionalización de empresas mexicanas como Maseca, La Costeña y Grupo Modelo, que están presentes en China desde hace tiempo, de manera que actualmente sólo se preocupan por conseguir tomate fresco, pues la mayor parte de los insumos los consiguen en Shangai.
El negocio es atendido por meseros chinos, dispuestos y capacitados para explicar las bondades de la comida mexicana a los comensales extranjeros, entre los que también destacan jóvenes europeos, canadienses y estadounidenses, que asisten al lugar para recordar sus experiencias de viajes por tierras aztecas.
Edgar Silva relató que a partir de las 11 de la noche, el restaurante prácticamente se transforma en un "antro" mexicano, donde los comensales dejan a un lado su taco para bailar, mientras al fondo se escucha: …la arena estaba de bote en bote, la gente loca de la emoción…
El emprendedor originario de Michoacán, pero tapatío por adopción, explicó que la inversión inicial del negocio fue de 9 mil dólares, debido a que aprovecharon la oferta de una amiga en Shangai que les ofreció rentarles un restaurante que ella tenía.
"Yo participe en el Programa de Formación de Negocios México-China, becado por Michoacán y desde que llegue a China me puse a investigar qué negocio poner aquí", indicó el emprendedor.
Así el Tequilaz Bar se convirtió en el primer bar mexicano en abrir sus puertas en Shanghai, gracias al empeño de Edgar Silva y José Lagunas, egresados del programa de negocios de la Universidad de Fudán.
Fuente: GRUPO REFORMA








