Mientras fomentamos el espíritu y la actividad emprendedora en Venezuela, en el Centro de Emprendedores del IESA habitualmente recibimos personas preguntando sobre la conveniencia de iniciar o expandir un negocio, o sobre la mejor forma de hacerlo en estos momentos. Pero emitir juicios de valor sobre una iniciativa específica es algo que evitamos, porque conocemos emprendedores a quienes llamaron locos en sus inicios y actualmente manejan exitosos negocios. Y porque no olvidamos al profesor de una prestigiosa universidad que le puso mala nota a un trabajo, por ser una propuesta de negocio interesante y bien presentada, pero "no factible", y luego el estudiante puso en marcha su idea fundando Federal Express.
Por tanto, preferimos apoyar a los emprendedores invitándoles a hacer un análisis suficiente de sus iniciativas antes de avanzar. Cada quien debe identificar en su idea fortalezas y debilidades, así como oportunidades y amenazas. Todos deben hacerse preguntas "de abogado del diablo" para no perder de vista nada importante y justificar todo lo posible. La investigación hecha en Venezuela del Monitor Mundial de la Actividad Emprendedora (GEM, siglas en inglés), ha identificado factores que afectan el entorno emprendedor local: entre los impulsores, destacan las oportunidades de negocios, el talento humano y el financiamiento a microempresarios, mientras que entre los limitantes sobresalen el bajo apoyo institucional, la necesidad de mejor educación, y la incertidumbre existente.
Para completar debidamente el análisis y aumentar la probabilidad de éxito, pedimos a cada emprendedor elaborar su plan del negocio en un período de uno a tres meses, luego de un favorable análisis preliminar de la idea (que se toma entre una y tres semanas). Lo más valioso de ello es obligarse a entender muy bien el negocio y sus perspectivas, anticipar problemas, visualizar escenarios razonables, reconocer aspectos críticos, ver lo bueno y lo malo antes de arrancar. No se pretende predecir el futuro, porque las cosas no saldrán como están previstas, pero un análisis integral previo hará más probable que las cosas les salgan bien. Deberán reconocer las particularidades del equipo emprendedor y las características de la oportunidad, revisar las virtudes y los retos del mercado para generar ventas, concebir la organización necesaria para un adecuado crecimiento, y finalmente proyectar los estados financieros para conocer el flujo del efectivo y las necesidades de financiamiento.
Luego de haber revisado lo bueno y lo malo de la iniciativa personal reflejada en el plan, quienes estén convencidos de que Venezuela está montada en el tren de la felicidad y el progreso, encontrarían bases para decidir cautelosamente la industria endógena y el monto que invertirían a largo plazo. Por su parte, quienes piensen que el país transita una expansión económica finita y va en retroceso como el cangrejo, encontrarían razones para incorporarse en algún negocio comercial con inversión modesta y bajo plazo de recuperación. En todo caso, que cada quien decida después de haber visto ambos lados de la moneda.
Por Federico Fernández Dupouy
Fuente: El Universal








