Moishele llora desconsoladamente sentadito en un rincón de su escuelita frume (religiosa judia). El rebe (rabino) se le acerca para tratar de consolarlo.
– Moishele, ¿por qué lloras de esta manera?
– ¡Se me ha perdido el compás!
– ¡No estés tan triste por eso. chiquito! Un compás no cuesta tan caro, esas cosas suelen suceder, tu papá te va a comprar otro….
– Nooooooo, ¡mi papá me va a dar una paliza y va a querer abandonar el hogar, mi madre va a tratar de suicidarse, mis abuelos no vendrán nunca más a visitarnos!
– ¡Pero eso es absurdo! Cuando llegues a tu casa le dices calmadamente a tu papá que no tenés más el compás y ya verás que él lo comprenderá muy bien.
– ¡Usted dice eso porque no vio lo que pasó en mi casa cuando mi hermana volvio del cole y anunció que no tenía más la regla








