– ¿Cuál es su nombre, hijo mío?
– Ayrton Senna da Silva.
– ¡Ah! Usted era corredor de Fórmula 1, ¿cierto?
– Sí, el mismo.
– Usted tenía una isla en Angra dos Reis, un yatecito, un helicóptero, una hacienda en Tauí y ganaba 1.200.000 dólares por carrera, ¿verdad?
– Así es.
– Y manejaba un Jaguar, un Ferrari, y tenía una Ducati con su nombre, ¿correcto?
– Sí, señor.
– Y usted vivía en Mónaco, pero viajaba a Brasil cuando quería con su propio jet privado, ¿es así?
– Correcto.
– Y además, usted se mandó a Xuxa, a Adriana Galisteu y a unas cuantas modelos más, ¿cierto?
– Pues sí. ¿Acaso eso puede comprometer mi entrada?
– No, no. Está bien, entre. Pero le adelanto que el Paraíso le va a parecer una mierda...








