Un argentino llevaba ya 20 años viviendo en La Coruña. Un día decide visitar al psicoanalista.
-Mire, doctor, lo mío es muy grave. Siento que perdí la identidad argentina. Siento que soy gallego.
-¿Cómo lo afecta esto?
-Y… me afecta muchísimo. Cuando escucho un tango, me paro a bailar y termino bailando una Muñeira. Si, por ejemplo, tengo ganas de comer un asado, término pidiendo paella…
-Pierda cuidado. Esto tiene fácil solución
-¡No me diga!
-Sí. En media hora estará usted curado.
-¿Y como va a hacer, doctor?
-Lo hipnotizaré.
-¡Gracias, doctor! ¡No sabe cuanto se lo agradezco! ¡Gracias, gracias!
Con habilidad, el psicoanalista lo hipnotizó y le hizo repetir:
-¡Soy argentino! ¡Soy argentino! ¡Soy argentino!
Exactamente media hora después lo saco del estado hipnótico.
-Veamos: ¿Se siente usted bien ahora?
-¿Y a vos que mierda te importá, gallego pelotudo?









