Enfrentados con la publicidad televisiva, los niños son más críticos y prestan mucha más atención a los detalles que los adultos. Así lo concluye un estudio llevado a cabo en Alemania por IP Deutschland y Super RTL.
Para triunfar entre los más pequeños, los spots televisivos deben ser lógicos y concluyentes. Y es que a los niños les gustan los mensajes concretos y, a diferencia de los adultos, les cuesta más distinguir lo importante de lo que no lo es.
Si un anuncio contiene errores y divergencias, el niño juzgará el producto publicitado como poco creíble e irrelevante para su vida diaria. Igualmente, cuando el spot incluye demasiada información, los más pequeños no serán capaces de reconocer el mensaje central del mismo.
Por lo tanto, la publicidad televisiva que desee conectar con el público infantil deberá colocar el producto anunciado en primer plano, informa W&V.
En una situación ideal, la publicidad televisiva trasladará al niño al mundo de los deseos y simultáneamente le ofrecerá soluciones para sus problemas del día a día. En este sentido, la combinación de animación e imagen real funciona especialmente bien en la publicidad infantil, ya que la primera transporta al niño al mundo de la fantasía y de los sueños y la segunda es el ancla a los problemas cotidianos del niño.
fuente: Marketing Directo









Es verdad, los niños y los jóvenes de esta época miran distinto, en el caso de la la universidad que es privada, realizamos la publicidad con la participación de los alumnos, con su propio lenguaje, criterios, etc, y fraces bien cortas, que sean faciles de leer.
Tambien está comprobado que hoy existe una tendencia de promocionar productos «al estilo adulto» para niños. Un claro ejemplo es el de algunas empresas de la industria automotriz en Estados Unidos que han tomado conciencia que si logran involucrar el interés del niño en su marca, ellos influirán en las decisiones de sus padres al momento de comprar.