Los países latinoamericanos están en una posición envidiable. Su ubicación, muy lejana a la de cualquier campo de batalla y muy abajo en la lista de prioridades de Washington, es una ventaja. Además contaron con la fortuna de elegir un momento muy apropiado para reformar sus mercados de capitales. Las reformas que se han llevado a cabo están entregando dramáticos resultados, aun más impresionantes que los que sus legisladores habrían esperado razonablemente. Muchos países latinoamericanos están siendo muy exitosos al atraer flujos de inversión de portafolio que están alimentando altas tasas de crecimiento. Si las condiciones del mundo fueran otras, esto no habría sucedido.








