OpenAI, Google, Anthropic y Meta están invirtiendo miles de millones para desarrollar modelos cada vez más potentes. Entonces, para un emprendedor que quiere entrar hoy al mundo de la inteligencia artificial, aparece una pregunta inevitable: ¿todavía hay lugar?
La respuesta puede estar en mirar el negocio desde otro lugar.
La oportunidad no necesariamente está en construir el próximo gran modelo. Puede estar en construir empresas alrededor de la infraestructura que esos modelos ya están creando.
No hace falta competir con los gigantes
Durante los primeros años de la revolución de la IA, gran parte de la atención estuvo puesta en los modelos, las GPUs y la capacidad de cómputo.
Pero las barreras de entrada son enormes. Stanford estima que el costo de cómputo utilizado para entrenar GPT-4 rondó los US$79 millones, mientras que para Llama 3.1-405B la estimación fue de unos US$170 millones.

Para un nuevo emprendedor, la conclusión no necesariamente es “es imposible competir”.
Puede ser otra: quizás no sea necesario competir ahí.
Mientras los grandes laboratorios construyen la infraestructura, miles de oportunidades aparecen sobre esa infraestructura.
De la IA que responde a la IA que hace
Durante años hablamos de chatbots.
Ahora empieza a ganar protagonismo otra idea: los agentes.
Un chatbot responde una pregunta. Un agente puede recibir una tarea, utilizar diferentes herramientas y ejecutar una secuencia de acciones.

Puede preparar un presupuesto, buscar proveedores, analizar documentos, actualizar un CRM, controlar facturas o procesar reclamos.
Y esto cambia la forma de pensar una startup.
El producto no necesariamente es “un agente”.
El producto puede ser el trabajo que ese agente consigue resolver.
La oportunidad puede estar en una industria específica
Otra posibilidad es dejar de pensar en una IA para “todo el mundo” y construir soluciones para mercados concretos.
Construcción. Logística. Salud. Inmobiliarias. Industria. Comercio exterior. Educación. Servicios profesionales.
Cuanto más específico es el problema, mayor puede ser el conocimiento de negocio incorporado en la solución.
En 2025, un análisis de Euclid Ventures sobre 4.395 operaciones de venture capital mostró un crecimiento importante de las compañías de IA vertical, enfocadas en industrias específicas.
Y ahí aparece una pregunta todavía más importante:
¿Qué es difícil de copiar?
Un modelo puede cambiar. Una API puede quedar obsoleta.
Pero los datos propios, las integraciones, el conocimiento de una industria, los clientes y los procesos construidos durante años pueden convertirse en una ventaja mucho más difícil de reemplazar.
El gran negocio puede ser llevar la IA a las empresas
El desafío tampoco termina en crear una herramienta.
Muchas compañías ya utilizan alguna forma de inteligencia artificial, pero eso no significa que la tengan integrada en su operación.
Según McKinsey, 88% de las organizaciones encuestadas utilizaba IA en al menos una función, pero solamente 7% afirmaba haberla escalado completamente en toda la organización.
Entre una prueba piloto y una herramienta realmente integrada aparecen problemas de datos, permisos, sistemas antiguos, seguridad, capacitación y procesos.
Ese espacio también puede convertirse en una oportunidad de negocio.
¿Y América Latina?
La oportunidad tampoco está exclusivamente en Silicon Valley.
Un estudio del BID sobre startups de América Latina y el Caribe que no nacieron como compañías de IA encontró que 85% ya utiliza inteligencia artificial generativa y 75% utiliza IA predictiva.

La pregunta entonces empieza a cambiar.
Ya no es solamente:
“¿Qué nueva inteligencia artificial puedo inventar?”
Sino:
“¿Qué problema de mi mercado puedo resolver utilizando la inteligencia artificial que ya existe?”
Y hay muchos mercados donde todavía predominan el mail, WhatsApp, Excel, sistemas antiguos y procesos manuales.
Ahí hay una enorme cantidad de trabajo que puede ser automatizado, acelerado o directamente transformado.
Entonces, ¿todavía hay lugar?
Sí.
Pero quizás la oportunidad no esté en construir el próximo ChatGPT.
Puede estar en una industria, un proceso, un problema específico, una integración, un conjunto de datos o una tarea que hoy parece demasiado pequeña o aburrida para convertirse en una startup.
Quizás la próxima gran empresa de inteligencia artificial no sea la que cree un nuevo modelo.
Quizás sea la que consiga que una empresa de construcción presupueste en minutos, que un operador logístico reduzca horas de trabajo manual o que un estudio profesional procese diez veces más documentación.
La pregunta ya no debería ser:
“¿Qué IA puedo crear?”
La pregunta es otra:
“¿Qué problema vale la pena resolver ahora que la IA existe?”
Y ahí puede estar una de las grandes oportunidades para la próxima generación de emprendedores.
Un artículo de Emprendedores News en colaboración con Roma sobre las nuevas oportunidades que aparecen alrededor de la inteligencia artificial.
Daniel Antúnez
Founder & Director, ROMA









