A un año de haber relanzado Fulvence, Francisco Pugliese –dueño de la fabricante de purificadores de agua PSA– ya tiene puesta la camiseta de la histórica marca. Además de negociar contratos para, a más tardar en seis meses, empezar a exportar sus productos, el empresario compró un terreno de 13.000 m² (metros cuadrados) en el parque industrial de Lomas de Zamora, donde construirá una planta que duplicará su capacidad de producción. Actualmente, la compañía posee una fábrica de 7.000 m² en Lanús, que trabaja al 70% de su capacidad. Allí, produce entre 10.000 y 15.000 pares mensuales de botines y zapatillas con el logo de Fulvence, además de entre 600 y 700 pares diarios de su marca de calzado informal Red Horn, y otros productos intermedios –suelas, tapones y piezas de matricería, como contrafuertes– de los que provee a otras marcas deportivas. Fundada en los 50’, Fulvence fue una de las líderes del mercado local en las décadas siguientes. Hasta que, en los 90’ perdió mercado a manos de las marcas internacionales, masivas importadoras de productos de tecnología más avanzada.
Fulvence volvió a salir a la cancha en marzo de 2005 de la mano de Pugliese. Un año antes, el empresario –que había sido proveedor de la marca– convino con sus fundadores, la familia Hrycyszin, una licencia por cinco años –renovable por otro lustro–, a cambio del pago de una regalía sobre las ventas.
"Negociamos para entrar a Uruguay y Chile, con la mente siempre puesta en la región. Ya registramos la marca en todos los países", explica Pugliese sobre su proyecto exportador. La meta es que, en tres años, el exterior sea el 30% de su negocio.
En tanto, Fulvence aún remonta la cancha en el mercado local, que, según calculan algunas empresas, este año crecerá 20%, a unos 17 millones de pares. "El ingreso fue difícil. Si bien la marca es reconocida, no está posicionada en la mente de los jóvenes. Además, el negocio está saturado, con muchos jugadores", observa Pugliese.
Fulvence juega en el segmento más competitivo, que se mueve en una franja de precios de $ 110 a $ 190, en el que, además de las marcas grandes (Adidas, Nike, Puma, Umbro), pisan fuerte la local Topper, de Alpargatas, y la brasileña Penalty.
Sus productos se comercializan en 150 puntos de venta, de los cuales 120 están en el interior. Los de fútbol aportan 40% de la facturación, en tanto que los de fútbol sala representan el 30%. El resto se reparte entre sus líneas para rugby, tiempo libre y running.
La indumentaria equivale a menos del 5% de las ventas. La etiqueta terceriza la producción, aunque analiza hacerse cargo de ella. "La ropa hace más visible la marca", subraya Pugliese. Por lo pronto, negocia con dos clubes del ascenso –ambos, del interior– para vestirlos a partir de febrero.
Fuente: El Cronista









Volveran a fabricar la linea que en los fue de super avanzada botin de futbol modelo mocasin en color marrón, que vision
Que nostálgica alegría sentí al leer la vuelta de Fulvence al mercado, acto seguido busqué entre mis pertenencias el bolsito y botines fulvencito que atesoro a traves del tiempo para ponerlos en una vitrina. Volverán con toda la línea de indumentarias en fútbol? Se puede ir a conocer personalmente la fábrica? Éxitos en este nuevo relanzamiento de algo muy nuestro.