A veces el pensamiento se apodera de un solo pensamiento y esa actitud –porque es una forma de pararse frente a la vida- nos enreda en una constante: la obsesión por eso o aquello que no logro, por esa o aquél que no me quiere, por esa actividad en la que tanto deseo brillar y no brillo. Y nos apresamos en ese “modus vivendi” tanto tiempo que aún creemos que esa carencia es “lo que nos pasa”, cuando en verdad esa falta -o esa obsesión por ese deseo de tenencia- está ocultándonos de nosotros mismos; es decir, está esquivando nuestros propios miedos y situaciones irresueltas, deteniéndonos en el camino de nuestro crecimiento personal.
¿En qué estaremos pensando sino utilizáramos la mayor parte del tiempo en pensar en el hombre que no nos quiere, en la mujer que no nos corresponde, en el triunfo que no se logra, en la medalla de oro que no ganamos? La respuesta –si es que estamos dispuestos a indagarnos- probablemente sea ajena a aquello que nos obsesiona, probablemente sea algo que nos cuesta ver en lo profundo de nuestro ser, y necesitamos –como herramienta defensiva- enmascararnos con una irrealidad para aislarlo.
Sin embargo, si estamos dispuestos a emprendernos esquivando los fantasmas con que nos dejamos acosar, probablemente lleguemos a la conclusión de que “no existen”; y sí existen los miedos y terrores, los deseos fuertes y el dolor, y algo que nuestra vida nos demanda para conocernos un poco más, no ya en función de otro o de otra cosa que nos mantiene “ocupados”, sino en función de lo que “realmente” existe debajo de toda esa lucha neurótica que nos dilata.
Si nos anestesiamos con pensamientos persistentes, nos dormimos. Somos indiferentes a los llamados de nuestro interior. Y, aunque puede ser doloroso, caminar la vida sin “tapas”, también puede ser genuino el recorrerla conociéndonos un poco más cada día, recorriendo etapas, atravesando estadios donde los miedos nos enfrentan y les ganamos, donde los miedos nos enfrentan y perdemos.
A veces el pensamiento se acomoda en una diversidad de pensamientos, múltiples caminos que se abren para encontrar insalvables, pero ineludibles, respuestas.
* Gisela Mancuso. Abogada, redactora, escritora, ganadora de numerosos concursos literarios. [email protected]. Autora del libro "Abrazo mariposa": http://ar.geocities.com/abrazomariposa/abrazomariposa.html Fundadora del grupo de escritura: "El nombre de las palabras" http://ar.geocities.com/abrazomariposa/elnombredelaspalabras.









