La marca es lo que da estilo. En el mercado nos encontramos productos con una funcionalidad y precios muy parecidos. ¿Qué los distingue? Pues sencillamente su marca, que dota a cada uno de ellos de una personalidad diferente. El cliente compra una imagen con la que se identifica.
La imagen del producto se transmite por cuatro cauces. El más importante es el producto que se vende, que debe ser fiel a las expectativas que genera. También hay que tener en cuenta el emplazamiento físico de la empresa, acorde con la imagen que quiera trasladar: una tienda de Chanel en un barrio periférico no funcionaría. La comunicación, mediante el marketing y la publicidad, es otro pilar fundamental. Por último, los empleados son la mejor tarjeta de presentación de una compañía.
Wally Olins. Inglés. Pope mundial de la identidad corporativa. Trabajó, entre otros, con Louis Vuitton, Volkswagen, la Policía Metropolitana de Londres y Repsol








