Casi década atrás, las tiendas de R$ 1,99 se tornaron un fenômeno de ventas y marketing. El suceso surgió con la aparición del Plan Real. Micro y pequeños empresarios aprovecharon la estabilidad de la moneda para montar una red de tiendas populares 40 veces mayor que las Casas Bahia, líder en vendas del país. Hoy son cerca de 20 mil tiendas que facturan cerca de R$ 6 billones y promovieron una gran transformación en el consumo, especialmente entre la población de menor poder adquisitivo. Un estudio de Latin Panel/Ibope, que investigó 33 mil famílias, mostró que el número de categorías de productos consumidos por las clases D e E aumentó un 75% entre octubre de 2004 y marzo de 2005. En la clase C, el aumento fue de de 40%.
Uno de los responsables del suceso es Eduardo Todres, un argentino de 50 años que percibió que el pequeñoo comercio es donde la base da población económicamente aciva desembolsa el 49% de sus ingresos. Gente que sólo puede consumir haciendo compras fraccionadas en pequeñas porciones. Este pionero nunca tuvo comercio, pero actuó activamente como industrial e importador, siempre promoviendo buenas prácticas de ventas y administración a un público poco acostumbrado a estos conceptos. En octubre de 2000, Todres fundó la "Feira 1,99 Brasil", el más importante evento de negocios el comercio de precio único.
Estrategista, Todres desea que el sector se transforme en pequeños convenience stores. La diversificación ya comenzó, y esos puntos de ventas ya venden alimentos no perecederos, como libros, perfumería, higiene, limpieza y hasta productos de informática. También lucha, junto a comerciantes, importadores y fabricantes para cambiar la imagem del segmento, asociado a productos de mala calidad. “El consumidor de R$ 1,99 es muy exigente y si el producto está defectuoso lo lleva de nuesvo al comercio para cambiarlo”, sostiene Todres.
Fuente: Sebrae








