En general, el líquido que sale de las máquinas de café de la oficina es de una calidad… cuestionable. Si encima lo bebemos en un patético vasito de plástico la experiencia puede llegar a ser traumática.
Substituir el vaso de plástico por una tacita de porcelana, y tomarlo a sorbitos mientras levantamos el dedo meñique y una ceja tampoco sirve para mejorar sustancialmente el producto final, así que lo mejor es dejarse de tonterías y echar unas risas usando esta taza-tacho de pintura con cucharilla-brocha.
Está disponible en dos colores de pintura: azul y verde, y quedará de maravilla en la mesa de tu escritorio si la usas también para guardar bolígrafos y rotuladores.
Fuente: No Puedo Creer








