Con esta especie de grapadora puedes convertir las diabólicas tarjetas de crédito en una fuente inagotable de plectros, más conocidos como «púas de guitarra».
Púas que serán originales, pero no profesionales. Serán adecuadas como recambio de emergencia de las «buenas», y también para «entrenar» o «ensayar», o como sea que se llame lo que hacen los músicos cuando no tocan en conciertos o están grabando discos, suponiendo que hoy en día se sigan grabando discos (sí, soy un analfabeto musical, lo reconozco).
Aunque destrozar tarjetas de crédito con la Pickmaster tiene encanto en sí mismo, también podremos troquelar trozos de plástico similares, como DNIs caducados, tarjetas de videoclub, etc.
fuente: No Puedo Creer








