Las incubadoras de empresas (espacios que impulsan la creación de empresas) se convirtieron en una alternativa para los emprendedores del Austro. Los resultados más evidentes están en Azuay y Loja.
En esas dos provincias hay más de 16 microempresas que surgieron en menos de dos años. Actualmente todas facturan y se posicionaron en el mercado.
En la capital azuaya funciona la incubadora Innpulsar, en asociación con la Universidad de Cuenca.
Ahí se forjaron ocho empresas relacionadas con la ingeniería ambiental, diseño de modas, creación de ‘software’, relaciones públicas, contabilidad, turismo comunitario y comercio electrónico.
Seis empresas están calificadas por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Cenacyt) para un crédito de 10 000 dólares.
Confecuenca también emitió una calificación positiva, para un proyecto que agrupa a 11 pequeñas industrias, las cuales buscan un capital de 250 000 dólares.
Juan Cordero, gerente de Innpulsar, explica que en un principió se pensó que llegaría gran cantidad de emprendedores a la incubadora, pero no fue así.
Por esta razón decidieron trabajar en la formación de una cultura emprendedora y posesionar el nombre de la entidad.
Se realizó un congreso con 800 estudiantes, en donde se exhibieron 49 propuestas empresariales.
A esta iniciativa se acompañaron dos cursos de formación para 50 docentes universitarios y un concurso en el que participaron 96 proyectos. El resultado: llegaron varios interesados.
Esta última estrategia también fue aplicada por la Agencia de Desarrollo Empresarial (ADE) de Loja. En la primera convocatoria se presentaron 95 propuestas, de las cuales surgieron ocho empresas que actualmente ya facturan.
La ADE tiene seis años como entidad y como incubadora lleva dos años. Está asociada a la Universidad Técnica
Particular de Loja.
Para su gerente, Jackson Torres, la innovación constante es esencial para aprobar un proyecto.
Las empresas de la ADE están relacionadas con la creación de ‘software’, láminas de hormigón, esmaltes, comercio y utilizan la estrategia de la asociatividad.
Por ejemplo, una empresa agrícola involucra a 450 familias.
Las incubadoras se financian con aportes de universidades, venta de servicios y autogestión con organismos internacionales.
Sus representantes reconocen que, en ocasiones, hay problemas con la obtención de los capitales semillas y requieren reforzar el asesoramiento técnico.
En las incubadoras el 90 por ciento de los emprendedores está entre los 20 y 32 años. También hay experiencias de adolescentes y personas de la tercera edad.
En colegios y universidades también hay emprendimientos.
En el último concurso de Innpulsar participaron 40 proyectos de estudiantes de cuatro establecimientos de Cuenca.
Para Luis Villavicencio, profesor del colegio Antonio Ávila, el objetivo es que los jóvenes tengan su propia fuente de trabajo.
Este año se crearon 40 nuevas microempresas, pero en realidad se trata de centros de emprendimiento de negocios. Según Torres, en este tipo de centros, los jóvenes trabajan sin necesidad de estar constituidas como una empresa.
Más opciones se abren en Quito
El pasado jueves, en el Hotel Quito, se desarrolló el seminario Emprendimiento Juvenil, enfoques y perspectivas, organizado por la Fundación Esquel.
La cita se enfocó en el debate de las opciones de financiamiento para emprendedores, el papel del Gobierno en el apoyo de proyectos, la formación para el emprendimiento juvenil, entre otros.
En el país existen organismos que impulsan el emprendimiento, como Emprender, Junior Achievement e Impulsar.
Pero Boris Cornejo, de la Fundación Esquel, enfatiza que lo más importante es saber que existen indicadores juveniles, que ayudan a conocer la realidad del sector.
Por otro lado, el Régimen alista cuatro programas dedicados a jóvenes emprendedores.
Dentro del programa Socio País Joven se desarrollan concursos para el financiamiento de, al menos, 20 tesis universitarias.
A través de un convenio con el Instituto Ecuatoriano de Crédito Educativo (IECE) también se otorgarán 100 becas universitarias.
Un programa que llamó la atención es Ferias a la inversa. Según Cevallos, busca transparentar las compras públicas para que los emprendedores se asocien y vendan productos al Estado.
Fuente: El comercio.com








