Para mejorar su negocio de confección de calzado, ubicado al suroeste de la ciudad, María Tenesaca necesitaba dinero, por lo cual solicitó un crédito al Centro de Promoción y Empleo para el Sector Informal Urbano (Cepesiu), entidad que otorga préstamos para emprendimientos desde hace 25 años.
Tenesaca comenta que su hermana le recomendó esta organización, pues conocía de las facilidades para acceder a un crédito.
El Cepesiu le entregó un préstamo por 500 dólares, dinero que lo invirtió en comprar materia prima y hormas para fabricar zapatos. Con apoyo y asesoría, su pequeño negocio se convirtió en un taller de zapatería que hoy abastece parte de la demanda en los mercados de Guayaquil.
A decir de Tenesaca, esta clase de organizaciones deben ser más conocidas por la urbe. “Existen muchas personas que desean poner su negocio, pero no pueden acceder a préstamos”, dijo.
Otro caso similar es el de Gladys de Ronquillo, quien junto a su esposo mantienen un negocio de tapizado de automóviles.
Gladys indica que hace dos años solicitó un préstamo de 1.500 dólares al centro, el cual lo invirtió en la compra de material para su negocio.
El director de proyectos, Carlos Domenech, explica que el poco acceso a préstamos impide que la ciudadanía realice sus proyectos de emprendimiento, por lo cual la institución maneja cuatro tipos de créditos: directo, autoadministrado, grupos solidarios y crédito individual.
El más solicitado es el tercero de los nombrados, pues permite que un grupo de hasta 4 personas solicite créditos individuales, pero cada integrante es garante del otro.
Según Domenech, las mujeres son las clientes más frecuentes del centro.
Al igual que María Tenesaca y Gladys de Ronquillo, alrededor de 25.000 personas han solicitado esta clase de créditos los cuales van desde 150 hasta 2.500 dólares. Los plazos de pago son de 3 a 15 meses.
El Director de proyectos de Cepesiu indica que las tasas de interés que manejan son un tanto inferiores a las del sistema financiero, ya que la efectiva es de 30,5%.
La institución tiene otra forma de microcrédito que se denomina Sociedades Populares de Inversión (SPI). Estas en su mayoría, funcionan en las zonas rurales del país.
Esperanza Jiménez, una de las 23 socias de la SPI Narcisa de Jesús, del recinto Península de la Ánimas, en Daule, provincia del Guayas, dice orgullosa que formar parte de la sociedad le ha permitido mejorar su situación familiar y apoyar el negocio de su esposo. “La unión es importante, acá trabajamos en beneficio común, tenemos nuevos conocimientos, nos sentimos orgullosas de lo que hemos creado”.
Los fondos con los que cuenta el Cepesiu provienen de entidades internacionales y nacionales como el Sistema Nacional de Microfinanzas, manejado por el Ministerio de Coordinación de Desarrollo Social.
El secretario técnico del Sistema de Microfinanzas, Giovanny Cardoso, manifiesta que la finalidad de que entidades gubernamentales apoyen a organismos no estatales como el Cepesiu es impulsar el desarrollo de actividades productivas, de tal manera que estas instituciones se conviertan en herramientas financieras de la producción.
Cardoso indica que organizaciones de servicios financieros, bancos comunales y fondos de créditos son parte de la nueva arquitectura financiera que impulsa el Gobierno Nacional.
“Los servicios de crédito que brindan esta clase de empresas son exclusivamente en beneficio de la producción y eso es lo que nos interesa”, destaca el funcionario.
El Secretario Técnico señala que, actualmente, existe un sinnúmero de entidades que se dedican a otorgar créditos productivos a personas de bajos recursos.
Fuente: El Telégrafo








