En un mercado siempre cambiante es difícil imaginar principios generales que puedan sostenerse a lo largo del tiempo. Sin embargo, Bob Farrell, célebre personaje en el mundo de las inversiones, que ocupó el cargo de analista jefe en Merrill Lynch durante más de dos décadas, esbozó diez reglas básicas para operar en el mercado. La semana pasada revisamos las cinco primeras, y ahora les propongo repasar las restantes.
Pero antes de continuar con el decálogo de Farrell, tal como les advertí en la primera entrega la semana pasada, vuelvo a recordarles que no se trata de fórmulas mágicas. Sería muy ingenuo pensar que existen principios infalibles para operar en el mercado. Pero sí creo que las observaciones de este experto en inversiones, sustentadas por su vasta experiencia en la arena del mercado, pueden resultar eficaces como principios descriptivos y “orientadores” para aquellos que desean construir estrategias personales de inversión.
Veamos entonces, las cinco reglas que completan este manual para inversores iniciales:
6. El miedo y la avaricia son más fuertes que la visión a largo plazo.
Más de una vez habrán oído hablar de estas dos emociones básicas y su importancia en el mundo de las inversiones. Por lo general, y quizás de modo un tanto simplista, se dice que son las fuerzas que mueven el mercado. Lo cierto es que en exceso, pueden convertirse en los peores enemigos de las inversiones exitosas. No es fácil controlarlas y hasta los inversores más experimentados seguramente alguna vez han actuado guiados por estas emociones en un contexto inmediato, perdiendo de vista los escenarios a futuro. ¿Cómo evitar caer en esa situación? Según los analistas, es fundamental tener una aproximación disciplinada a las operaciones de inversión, ya sea en el caso de un inversor a largo plazo o uno intradiario: ésta es la clave para obtener ganancias. En otras palabras, hay que diseñar un plan de acción para cada operación y estar atento para poner límite en cada movimiento, en cada compra, porque una vez que el mercado empieza a moverse, el mundo conocido se convierte en un lugar totalmente diferente.
7. Los mercados son más fuertes cuando se sostienen en una base amplia y débil cuando dependen sólo de algunos “grandes nombres” o de unos pocos valores.
Cuando el mercado crece únicamente porque a una empresa le va espectacularmente bien es más débil que cuando el crecimiento se sostiene en forma más repartida, por varias compañías de un mismo rubro.
Pero, ¿cómo tener un diagnóstico más preciso del estado de salud del mercado? Una buena estrategia es prestar atención a los indicadores más amplios que ofrecen una mejor perspectiva de los puntos fuertes del mercado. Como señalaba un artículo que leí recientemente, muchos inversores están “obsesionados con el Dow” y siguen de manera focalizada cada movimiento arrojado por este indicador. Pero, si bien hay mucho para ganar cuando uno se concentra en los indicadores más populares, la fuerza de un movimiento del mercado está determinada por la subyacente fuerza del mercado como totalidad. Por lo tanto, siempre es bueno fijarse en los indicadores más abarcadores como el Wilshire 5000, considerado por muchos analistas como el más representativo de todo el mercado bursátil o los índices Russell (en el caso del Russell 3000 mide las tres mil compañías mayores de USA, mientras que el 2000, mide el comportamiento de las dos mil compañías que siguen en nivel de capitalización después de las más grandes). En síntesis: es bueno tener en cuenta varios indicadores, para poder tener un panorama amplio del estado de salud del mercado.
8. Los mercados bajistas tienen tres etapas, caída vertical, un gran rebote “reflexivo” y nuevamente una caída más lenta pero duradera.
Las tres etapas descriptas son parte de un patrón de comportamiento de los mercados que los analistas han determinado a partir de la experiencia. Es importante tener esta secuencia presente, para no actuar focalizándose en sólo una de las etapas. Tener en cuenta una perspectiva más amplia, puede ayudarnos a tomar mejores decisiones de manera más prudente y que nos beneficien a largo plazo.
9. Cuando todos los analistas están de acuerdo en un pronóstico, algo diferente va a suceder.
No se trata de magia. Es algo muy razonable: por ejemplo, una vez que todos aquellos que quieren comprar ya compraron, entonces se acaban los compradores. En este punto, el mercado debe bajar y viceversa. De modo que, muchas veces, la realidad del mercado termina por “superar” los análisis de los expertos. En ocasiones puede ser bueno ir un poco contra la corriente, pero siempre con prudencia. En el otro extremo, hay inversores que venden cuando todos compran o esperan a comprar cuando nadie quiere hacerlo.
10. Los mercados alcistas son más divertidos que los bajistas.
La mayoría de los inversores estarán de acuerdo en esta regla. Pero más allá, de nuestros gustos o preferencias, siempre hay que saber diferenciar o determinar de qué lado es mejor estar en cada momento. ¿Cómo saberlo? Buscando información sobre los mercados y su funcionamiento. Lo idea es conocer el terreno para poder tener seguridad a la hora de transitarlo.
En síntesis, a muchos inversores les cuesta tener un panorama más amplio de las cosas, y no logran ver el bosque, detrás de los árboles. De ese modo se pierde perspectiva y muy probablemente también dinero. La lista de reglas que repasamos puede ser útil para aquellos que quieren manejarse en el mundo de las inversiones de una manera más focalizada y direccionada, a través de los continuos vaivenes y las inesperadas turbulencias del mercado.
¡Saludos y buena semana de inversiones!
Federico Tessore
Coordinador del Programa para Inversores Iniciales – Inversor Global
CONSULTORIO EMPRENDEDOR SOBRE PLANIFICACIÓN FINANCIERA
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