Emprendimiento, seniority y tecnología

Emprendimiento. Seniority y tecnología

foto: Steve Buisinne (pixabay.com)

Seniority y tecnología no van por carriles separados a la hora de emprender. Se complementan y necesitan mutuamente.

Pareciera que en estos tiempos que corren sólo los jóvenes que apuestan por la creación de startups de base tecnológica tuvieran derecho al éxito.

Si no, parémonos a contar el número de empresas aparecidas recientemente y con cierto éxito que han logrado crecer alejadas de las TIC. Difícilmente llegaremos a encontrar un puñado de ellas.

Sin embargo esto no debe constituir un freno para aquellos no tan jóvenes que desean emprender y a los que esto de la tecnología les queda algo lejos:

La tecnología no es más que una herramienta para facilitar las tareas. No debe ser vista, porque no lo es, como un obstáculo sino como un facilitador e impulsor de los negocios, independientemente de su tipología.

Del mismo modo que no es necesario saber de mecánica para conducir un coche, no es necesario ser un técnico para poder aplicar la tecnología a nuestros negocios. Además existen cientos de expertos y empresas que pueden asesorarnos.

Emprender de espaldas a la tecnología es emprender de espaldas al mercado. La comunicación, los procesos, las ventas, todo funciona hoy día alrededor de las TIC. No incorporar este ingrediente en nuestro cóctel de emprendedor supone cerrarse muchas puertas.

El emprendimiento sénior tiene una gran ventaja sobre el emprendimiento llevado a cabo por jóvenes: la madurez, el sosiego y la experiencia de los muchos años trabajados. Sin embargo eso no sirve de nada si no empleamos el lenguaje de los tiempos actuales y las armas de los competidores actuales.

Siguiendo con el símil anterior, a nadie se le ocurriría hoy realizar un viaje en un coche sin ABS, airbag, dirección asistida o tantos otros avances tecnológicos que incorporan los autos actuales. Basta con aprender cómo funcionar el airbag, el GPS o el sistema de velocidad de crucero para disponer de las ventajas que su uso reporta.

Es frecuente enmascarar tras la tecnología otros miedos y aversiones: por ejemplo el temor a lo desconocido. Emplear la mascarada de la dificultad de la tecnología hoy día es muchas veces la respuesta al miedo a emprender, a lo nuevo y a la aventura de montar uno su propia empresa.

Es más importante la idea y el trabajo que hay detrás de cada empresa que las máquinas, programas y servidores que la soportan. Pero intentar competir en un mundo tecnológico con herramientas analógicas es tanto como abonarse al fracaso, si no, miremos qué sucedió con Kodak.

Por último, es ilógico pensar que todos los jóvenes emprendedores saben de tecnología, conocen la tecnología o cuando menos son usuarios avezados de la misma. En realidad, muchos de los que emprenden siendo jóvenes carecen de competencias digitales, pero aún así han decidido que deben incorporar la tecnología, aunque sólo sea de manera forzada por el mismo mercado en el que compiten los senior. Entonces, ¿por qué no hacer lo mismo que los emprendedores junior?

Curiosamente el mercado siempre ha ayudado a los que han incorporado el progreso y la innovación en su empresa.

Estas reflexiones pretenden tan solo dejar entrever la posibilidad de que en numerosas ocasiones nos ponemos piedras en el camino nosotros mismos: ver la tecnología como una palanca o como un freno para nuestro negocio depende exclusivamente de nosotros.

Juan Luis Rubio – 50Pro
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