Según Naciones Unidas, más de 2.6 billones de personas en el mundo viven con menos de $2 al día. Estas cifras aumentarán ante la creciente crisis mundial de alimentos y energía. Tradicionalmente, bajo una lógica de mercado, esta vastedad de personas quedaba al margen de la economía. Sus posibilidades de superación eran pocas y las oportunidades que se pudiesen presentar se veían disminuidas por el encarecimiento de servicios de salud y educación apropiados o acceso al crédito. Por otro lado las empresas prestadoras de servicios y productos, en su mayoría, carecían del interés en proveer sus servicios y productos por la obvia falta de recursos de estos grupos para adquirirlos. Sin embargo pronto las empresas empezaron a ver a “los pobres” como potenciales consumidores, con una capacidad adquisitiva agregada. El interés del mundo occidental por conocer mercados como la India, China, los países africanos y latinoamericanos de pronto despertó interés por ajustar productos y servicios para los segmentos denominados como “debajo de la pirámide” (en alusión a la pirámide de distribución y acumulación de riqueza típica de nuestros países en desarrollo). Así nacen conceptos como el microcrédito, el microseguro, celulares prepago, etc., que en resumen proveen soluciones de mercado a problemas cotidianos de los hogares pobres. Así nace el concepto de mercado inclusivo divulgado principalmente por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. El principio es sencillo pero sus implicaciones profundas.
¿Cuáles son las implicaciones para el desarrollo de las naciones? La primera es que se reconoce el factor determinante del sector privado en propiciar y acelerar el desarrollo de los pueblos a través del uso efectivo e inclusivo del mercado. Es decir, emprendedores sociales y conglomerados corporativos de cualquier tamaño se preocupan de brindar soluciones a una necesidad explícita de un grupo de interés. No como parte de un discurso de relaciones públicas o como un elemento más de su estrategia de responsabilidad social empresarial, sino como una actividad empresarial más. El sector privado no debe ser solo espectador en temas relacionados con el desarrollo de los países, sino un protagonista al utilizar los mecanismos de mercado. Las décadas por venir premiarán a las sociedades que utilicen mecanismos como las alianzas público-privadas para paliar problemáticas de país. El éxito de los mercados inclusivos del mundo dependerá de la rapidez con la cual los sectores empresariales reconozcan que la labor de apoyo al desarrollo no se logra solo a través de donaciones a instituciones de caridad, sino también puede tener un impacto duradero al utilizar la plataforma productiva de la empresa para crear o adaptar productos o servicios para los pobres del mundo. Una solución domiciliar de costo eficiente que aproveche y almacene el agua lluvia en las zonas rurales de nuestros países tendría un efecto inmediato en los índices de acceso a agua potable, indicadores de salud materno-infantil y la reducción del número de horas que las mujeres del campo le dedican junto a sus hijos al acarreo del agua. El dinamismo, la creatividad y el espíritu innovador deben surgir de los sectores privados y emprendedores individuales. Lo único que se requiere es conocer las brechas, dejar la apatía atrás y desmarcarse de críticas destructivas.
Julio Rank Wright
Fuente: La Prensa Gráfica









Quisiera compartir el estudio publicado por PNUD «Crecimiento de mercados inclusivos: estrategias empresariales para la superación de la pobreza y la exclusión en Colombia”, se puede descargar de la pagina http://www.fundacionsurtigas.org estoy segura que les parecera interesante.
Gracias Patricia
Genial, muy buena la publicacion…………………….
Es momento de concientizar a la humanidad y decir basta a las diferencias y mas en un mundo globalizado. Recordemos que vivimos en la nueva era de compartir y ayudar.
graciasssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss