
Los daños colaterales que conllevaría su distribución a escala planetaria son múltiples. Podría darse la situación en la que veas a un amigo deportista por la calle y te diga: “estás hecho un tonel y es porque no corres; deberías venirte los domingos a cargar el iPod con nosotros. Además, cuando terminamos nos pegamos una almorsarrá de panceta y choricillos para compensar.”
Ya veo al tipo al que su pareja está dejando por teléfono en plena calle; se le acaba la batería, se corta la conversación y tiene que echar a correr bajo la lluvia mientras llora y se golpea las sienes, tropieza, cae sobre un charco, grita al cielo, se reincorpora, consigue dar un par de vueltas a la manzana, se descalza, conecta el cacharro y llama a su chica para descubrir que le está dejando porque nunca le deja terminar las frases.
Resumiendo, se agradece la idea pero yo soy más de caminar sabiendo que no hago otra cosa que caminar, que llegaremos a un punto en el que no podremos levantar el brazo sin conectar el microondas. Hay que tomarse las cosas con más calma; lo dice Lebowski.
fuente: No Puedo Creer