Energía Alternativa y Lombricultura: así se denominan dos proyectos investigados por jóvenes de hasta 26 años y cuyo principal aporte es proponer nuevos rumbos en la economía de La Paz.
Son el primer y segundo premio, respectivamente, del concurso impulsado por la Alcaldía paceña “Alas para emprender”, que convocó a universitarios de los últimos tres años de estudio de todas las carreras de ocho universidades para activar en los jóvenes la capacidad de proyectar un negocio que no sólo sea impulsado por ellos, sino que sea un aporte a la productividad del departamento.
El tercer lugar fue dado a un proyecto para la educación, planteado por Edson Ninahuanca, Eduardo Veizaga, Diego Miranda y Marco Antonio Quiroz, quienes sugirieron una pizarra electrónica para implementar nuevos métodos de enseñaza y acercar a los niños a nuevas tecnologías.
Los ganadores
Con 22.000 bolivianos fue premiado el proyecto Energía Alternativa Para la Ciudad de La Paz, diseñado por Róger Gonzales, Rolando Sirpa y Javier Delgado, estudiantes de tercer año de la carrera de Ingeniería Petrolera de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). Es una propuesta para producir biodiésel, nuevas formas de combustible rechazadas por instituciones ambientalistas en el mundo debido a que ponen en riesgo la seguridad alimentaria, ya que en algunos casos requiere alimentos básicos, como el maíz.
“Nuestra perspectiva es no afectar las necesidades alimentarias y disminuir la importación de diésel en el país”, aclara Delgado.
Su compañero Róger lanza una serie de cifras que justifican su propuesta. “Es preocupante el déficit de diésel en el país. La producción de ese combustible llega a dos millones de litros por día, pero el consumo es de 3,2 millones. En ese millón que falta gasta dinero el Gobierno con la importación del energético de países como Venezuela, perdiendo alrededor de 350 millones de dólares al año. Nuestro proyecto se basa en la Ley 3207, que indica que a partir de 2007 cada litro debe llevar 2,5 de biodiésel, que hasta ahora no se cumple”.
Sirpa detalló el procedimiento: el proyecto se basa en la semilla de la palmera de totaí, la cual crece en el oriente. “Lo fundamental es que esa semilla da 6.000 litros por hectárea, es el rendimiento más alto que hay en comparación con otros elementos usados para biocombustibles, como el maíz o la soya, cuyo rendimiento oscila entre 200 a 600 litros por hectárea”.
Explican que el déficit de un millón de litros del combustible estaría cubierto con sólo12,2 kilómetros cuadrados de totaí, por su alto rendimiento. Es un producto que no tiene ninguna utilidad en este momento.
El segundo lugar mereció 11.000 bolivianos y fue otorgado a Ángel Ramos, Israel Cortez, Omayra Gutiérrez, Luciano Lora, Juan Valenzuela y Paola Paniagua, quienes propusieron Lombricultura, proyecto que desarrollaron en Río Abajo para regenerar los suelos con humus (materia orgánica) y elevar la producción agrícola.
Ramos explicó el procedimiento: se requiere, para media hectárea, alrededor de 30 kilos de lombrices, cada kilo cuesta 150 dólares. La mezcla del agua de riego y el humus produce una sustancia rica en proteínas que puede ser usada para la regeneración de suelos.
El proyecto plantea la creación de una empresa e incluye los costos de producción y de mantenimiento. Valenzuela indicó que, si bien para el lanzamiento se requieren alrededor de 120.000 dólares —que incluyen una reserva para los sueldos—, destaca que los costos de mantenimiento y la continuidad son bajos, porque sólo se necesitan agua y residuos orgánicos.
Los chicos emprendedores de Lombricultura son de Economía, Agronomía y Administración de Empresas. Con esa combinación de conocimiento argumentaron que una mejor producción se obtiene de suelos que no son explotados. Advierten que los productores del área rural desconocen la mejor forma de tratar los suelos.
“Muchos creen que si se echa más estiércol la tierra se mantendrá fértil, pero incluso una cantidad exagerada de estiércol puede dañar esa tierra productiva”.
El concurso
La oficial mayor de Promoción Económica de la Alcaldía de La Paz, Rosa Talavera, explicó que la necesidad de convocar este año a la primera versión de este concurso es el compromiso de dar oportunidades a la juventud, que, según indica, constituye entre el 50 y 60 por ciento de la población.
“Pero lo más importante es impulsar que desarrolle actitudes que los diferencien de generaciones anteriores, como el rentismo, que es esperar que todo llegue del Estado, que todo se resuelva de manera automática. Queremos que tomen su destino en sus propias manos, que sean proactivos en vez de esperar que le caiga la renta de los hidrocarburos, de la plata, etcétera”.
Es así como, desde mayo, la Oficialía recibió sendos proyectos de 40 grupos participantes, cada uno formado por hasta cinco personas. El proceso de selección fue trabajado junto con 120 muchachos de diversas carreras.
Tras cernir algunas propuestas que no estaban sólidamente planteadas, 27 proyectos fueron analizados. Talavera explica que los criterios que se tomaron en cuenta fueron: calidad y contenido, es decir, cuán bien logrado tenía el plan de negocio, qué posibilidades de ser ejecutados, el potencial de la idea y la calidad con que fueron presentados; también si los concursantes tienen una idea clara de los pasos que hay que seguir para realizar la idea, desde la concepción hasta que el producto o servicio llegue al mercado.
La cantidad de los proyectos presentados fue menor que la esperada
“Lo cierto es que esperábamos más, nuestra meta era recibir entre 70 y 100 proyectos y sólo tuvimos 40”, admite la oficial mayor de Promoción Económica de la Alcaldía paceña, Rosa Talavera.
Aunque aún no hizo un balance con respecto al porqué de ese vacío, apunta a algunos problemas que deben ser mejorados para la próxima gestión: “Tal vez faltó mayor interrelación con las universidades en el tema de comunicación. O también pudo ser que, por tener algunas características similares de la convocatoria, haya habido una confusión con otro concurso, como Ideas Emprendedoras”.
Plantea que los puntos débiles serán fortalecidos para la segunda versión, que para 2009 ya cuenta con un presupuesto municipal de 236.000 bolivianos destinados a los dos impulsos de emprendedurismo: Alas Para Emprender e Ideas Emprendedoras.
Sin embargo, Talavera destaca que en esta primera versión del concurso se notó que los jóvenes no participan por el dinero, como en el concurso para bachilleres Cultura Emprendedora, en el cual la cifra de concursantes es mucho mayor y los premios no son tan altos. “Vemos que, en el caso de los universitarios, la gente que participa no lo hace por el dinero, sino por una vocación y una actitud de querer hacer algo, proponer una idea”.
Esta tarea que emprendió el municipio paceño busca desterrar la mentalidad que presupone que el joven no tiene poder de decisión sobre su futuro; en cambio, se busca que desde el colegio ellos asuman un reto mediante esas propuestas.
Por ese motivo, la Oficial aclaró que los premios otorgados en efectivo a los tres primeros lugares no están condicionados, es decir que los muchachos pueden darle el fin que vean conveniente.
“No estamos poniendo una condición al proyecto, con el dinero tal vez se pueda precisar la propuesta, tener un fondo para lanzar otros proyectos. Pero se supone que la gente que presenta un proyecto tiene ganas de ponerlo en práctica”.
Las propuestas y sus autores
Rolando Sirpa, 23
“Nuestro proyecto de Energía Alternativa Para La Paz encara el problema de contaminación ambiental, porque los técnicos de la municipalidad la declararon como ciudad contaminada. Pero lo principal es que ataca el déficit de diésel a nivel nacional, porque la producción de ese combustible llega a dos millones de litros por día, pero el consumo en el país es de 3,2 millones de litros. El requerimiento de biodieésel es amplio, por ejemplo, Brasil produce ocho millones de litros, para 2010 fabricará alrededor de 2.000 millones de litros del energético. La demanda se elevará en el mundo”.
Javier Delgado, 23
“El monto que ganamos va a servir para la parte de estudios de la propuesta. Es que Bolivia debe apostar por la energía de biocombustible. Hay instituciones, e inclusive nuestro Gobierno, que no están en contra de esta clase de energía. No sólo podemos plantar totaí, también implementar productos en lugares desérticos sin aumentar necesidades alimentarias y disminuyendo la importación. La universidad enmarca en una formación y proyección técnicos científicos, mientras que se hace a un lado los impulsos empresariales”.
Róger Gonzales, 23
“Nos impulsó un docente de nuestra facultad. El proyecto lo trabajamos ya dos años. Con el dinero del premio queremos consolidar los datos que tenemos, contratar a un ingeniero agrónomo para que nos ayude, visitar los lugares donde crece la palmera y ver las hectáreas. Lo bueno es que teníamos un estudio previo, porque nos enteramos una semana antes del concurso y, como fue tan repentino, no comentamos al respecto con nuestros compañeros, porque nos dedicamos a amenecernos en nuestras casas para la presentación”.
Ángel Ramos, 23
“Viendo las necesidades de producción que existen en nuestro mercado, quisimos atacar el hecho de que cada vez más se degrada la tierra porque se le da un uso constante. El campesinado boliviano no sabe algunos aspectos técnicos, por ejemplo, cree que al echar un poco más de estiércol animal a su suelo lo está regenerando, pero no es así. Se desconoce que la rotación de cultivos no había sido cultivar un año en un sector y al siguiente en otro, sino cultivar diferentes productos que puedan mantener la tierra”.
Juan Valenzuela, 26
“Fue casualidad que vimos el letrero que anunciaba el concurso, pero lo bueno es que veníamos trabajando sobre este proyecto, habíamos investigado y puesto en práctica en parcelas. Había que pasar el curso previamente y nos animamos de inmediato”.
“Ganamos 11.000 bolivianos y lo que queremos es que, como ya formamos una sociedad entre nosotros, trataremos de impulsarnos con esa base para presentar más proyectos para el siguiente año, o entre todos, a futuro, poner en marcha el proyecto que tenemos”, Juan es estudiante de quinto semestre en la carrera de Administración de Empresas y trabajó con agrónomos y economistas.
Fuente: La Prensa









me gustaria estar informado de los proyectos que elaboran y poder intercambiar experiencias.