Un plan de inversiones se puede hacer como un esquema independiente, sin necesidad de hacer una planificación financiera integral, si se lo cree necesario. Sin embargo, se pueden utilizar los mismos pasos que se siguen en él para poder entender mejor cómo se hace un programa para lograr colocar su dinero en forma ordenada.
El primer punto a tener en cuenta es la situación actual en la que se encuentra. Aquí, debe repasarse la cartera de inversiones actual con detalle. Hay que ver qué porcentajes tiene en cada categoría, en qué monedas están distribuidas las inversiones, en qué instituciones bancarias se encuentran y qué productos y servicios se están usando.
Luego, tendrá que plantearse los objetivos a seguir. En este paso, se definen las metas que deberán cumplirse como inversores. Éstas incluyen: el horizonte de tiempo en el cual se va a realizar la operación, el nivel de liquidez requerido y los riesgos que está dispuestos a asumir.
A su vez, se tiene en cuenta en qué clases de instrumentos querrá colocar el dinero, dónde lo hará, el nivel de confidencialidad que se requiere y otros tipos de objetivos que, usualmente, son de seis a ocho, dependiendo de la persona o familia.
El tercer paso es la diagramación de un plan de acción. En esta instancia, hay que hacer una agenda de actividades de corto, mediano y largo plazo para pasar de la situación A a la B y, así, poder lograr sus metas.
De esta forma, el plan de acción se divide en cuatro proyectos típicos. El primero es sobre qué tipo de titularidad le dará a las cuentas de inversión. Se pueden elegir cuentas conjuntas o indistintas, poner todo a nombre de una empresa, o hasta separar las inversiones en diferentes cuentas según sus preferencias y necesidades, entre otras cosas.
Luego, debe definir qué tipo de instituciones financieras va a escoger. Por un lado, están los bancos con sus departamentos de inversiones, pero también hay agentes de Bolsa. En ambos casos, pueden ser tanto jugadores locales como del exterior. En definitiva, hay un vasto abanico de instituciones que cubren todos los niveles de necesidades. (ver gráfico)
El tercer punto a tener en cuenta es pensar qué tipos de cuentas y productos financieros va a usar. Aquí, hay que decidir si elige las que funcionan por comisiones transaccionales, por honorarios porcentuales anuales fijos, donde cada uno escoge en qué invertir, o las que delegan esa función en un especialista.
Entre los instrumentos deberá escoger entre invertir su dinero en fondos comunes, acciones, bonos, cajas de ahorros, plazos fijos, entre otras alternativas disponibles en el mercado.
Finalmente, debe decidir cómo va a dividir su cartera. En el gráfico, se detalla un ejemplo de cómo armar una cartera hipotética de ahorros de 300.000 dólares usando una hoja de cálculo:
En la primera columna, se separan las diferentes categorías de inversión. En Efectivo, se coloca usualmente el dinero con el que se cuenta en caja de ahorros o plazo fijos a muy cortos plazo (30 días).
En la opción A Tasa, se ponen los plazo fijos más largos como de 180 a 365 días, los bonos del Estado, tantos los locales como los de países extranjeros (en el caso de arriba, títulos de deuda de Austria).
En la sección Acciones, se colocan los papeles de firmas locales y extranjeras, y en el de Fondos, toda la variedad que tiene su menú y sus diferentes productos, tanto los que invierten en su país como en el exterior, sin importar si son de renta fija o variable.
La segunda columna es la que marca distribución entre categorías e operaciones específicas. En esta parte, se puede dar la mezcla que le parece más adecuada para su perfil. En este caso, se eligió 10% en efectivo, 50% a tasa, 40% en acciones y 0% en fondos.
En la tercera y cuarta columna, figuran las cantidades en que se invirtieron los 300.000 dólares expresados, tanto en monto como en porcentajes, mientras que en las dos siguientes se hacen las proyecciones a largo plazo, en este caso a cinco años, de cuánto pueden llegar a rendir estas operaciones si, de hecho, retornan como se estima en la quinta columna. Finalmente, en la línea final de la planilla, se ven los grandes números sumados y los resultados de su cartera de inversiones hipotética.
Los pasos finales
Otro punto que hay que tener en cuenta es la implementación del plan. En este paso, se prepara una agenda de tareas a seguir en base a los proyectos anteriores. Ésta puede incluir: visitar al banco para conocer a los gerentes, ver qué productos tienen y que se explique el nivel de solvencia de su balance.
A su vez, poner la cuenta indistinta, buscar información de qué son bonos y acciones, conocer a algún agente de Bolsa, abrir una cuenta en el exterior, mostrarle la cartera a alguien idóneo para saber si va bien.
Finalmente, una vez que ya se realizaron todos los pasos anteriores hay que tomarse la costumbre de monitorear la cartera. Usualmente para un plan de inversiones se establece un plan de monitoreo de tres, seis o doce meses dependiendo del perfil de cada inversionista. Esto sirve para ver si se están cumpliendo los objetivos de retorno o si es necesario hacer cambios en el portafolio que siempre debe ser flexible.
Activos para todos los perfiles
Los instrumentos que se incluirán en cada cartera dependen del perfil de cada inversionista. De cualquier forma, existen algunas categorías que son las más utilizadas en el mercado.
Por un lado, está el efectivo y sus equivalentes.Cuando se quiere ser conservador o esperar a un mejor momento para invertir en otras categorías, se puede mantener el dinero a la vista en una caja de ahorros o en plazos fijos de corto plazo, como ser a treinta días. Así, se puede tener liquidez, en caso de precisar hacer alguna operación.
A su vez, están los bonos.Aquí, se trata de operar con títulos corporativos, gubernamentales y provinciales, tanto locales como del exterior. Es importante hacerlo en esta categoría cuando se estima que sus tasas están altas (más del 8% anual). De lo contrario, puede ser mejor esperar con el dinero “estacionado” en efectivo y equivalentes.
Otra alternativa son las acciones. Colocar sus ahorros allí, es una excelente opción a mediano y largo plazo. Pero, es importante seguir una regla simple que le resultará difícil de cumplir: comprar cuando todos venden y liquidarlas cuando todos quieren adquirirlas.
Un punto importante para el inversionista no profesional es mantener las posiciones en empresas grandes y líderes en su sector o industria, con mucho efectivo en su balance y poca deuda.
Finalmente, están los fondos. Éste es un típico caso donde uno delega en otros el manejo de su dinero. Hay muchas opciones dentro de estos instrumentos como los que se focalizan en acciones locales, en papeles regionales, los balanceados entre bonos y acciones, los que sólo tienen renta fija y los de plazos fijos y notas del Banco Central, entre muchos otros.
Donald Mc Intyre
Fuente: Inversor Global









