Lady Gaga invirtió en Blackplane, una startup que consumió recursos pero fracaso por su mala gestión.
El proyecto emprendedor al que apostó Lady Gaga fracasó. Blackplane era una startup que buscaba crear comunidades en Internet basadas en nichos con intereses comunes. La cantante se sumó ya que, de acuerdo con las primeras estimaciones, encajaría a la perfección en sus planes o los de cualquier empresa o marca.
Hay varios motivos que llevaron a la quiebra a la empresa, entre ellos una pésima gestión interna, con una dirección ausente y un excesivo nivel de gastos. Esto derriba el mito entrepreneur de que contar con una celebritie invirtiendo y recibiendo mucho capital garantiza el éxito.
En sus inicios, Blackplane despertó la curiosidad de unos cuantos inversores, entre los que se encontraban Lady Gaga y su manager Troy Carter, además de firmas como Founders Fund, Sequoia, Google Ventures, Ángel SV, Greylock, Formación 8, Menlo Ventures y Tomorrow Ventures. El apoyo fue rotundo, recaudando fondos por 19 millones de dólares.
Pero al tiempo de arrancar, comenzaron a vislumbrarse los primeros problemas, en parte por la agresiva demanda en cuanto a liquidación de los grandes inversores. Pero, según los especialistas el principal inconveniente fue la falta de desarrollo de un producto único que se destaque en el mercado por encima del resto.
La presencia de un nuevo CEO, Scott Harrison, consiguió rebajar el gasto mensual en unos 160.000 dólares. En estos cambios producidos durante la restructuración se incluyó una aplicación móvil de la red social, que le permitió ganar 15.000 nuevos miembros. Pero todas las modificaciones llegaron bastante tarde. El proyecto ya carecía de dinero y no había posibilidad de conseguir financiación.
El resultado de este proyecto demuestra que lo importante de un servicio o producto nuevo es que se diferencia del resto, sin necesidad de contar con personajes famosos respaldándolo o grandes invesiones.









