Las barreras regulatorias son una desventaja dramática para los emprendedores latinoamericanos. De hecho, estudios demuestran que en muchos países de Latinoamérica, crear una nueva empresa requiere una cantidad de dinero considerable y más de 200 días de esfuerzo.
Afortunadamente, se está empezando a tomar conciencia de tales impedimentos y por eso pienso que, más allá de las numerosas regulaciones, hay dos problemas mucho más preocupantes. Uno es la falta de conocimiento sobre cómo funciona el mercado de capitales y el otro, es que en Centro y Sudamérica no se comprende el impacto de los emprendimientos y el enorme potencial que representan.
Porque si los emprendedores latinoamericanos supieran cómo aprovechar las oportunidades en un rango más amplio de sectores productivos y comprendieran la importancia de acceder a capitales de riesgo, podrían crear muchos más empleos y riqueza en sus países.
Fuente: América Economía








