Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza

La inteligencia espiritual no es un monopolio de la religión, es un patrimonio del hombre que une el espíritu y la materia, se ocupa de la trascendencia, de lo sagrado, de la conducta virtuosa: del perdón, la gratitud, la humildad y la compasión. De comprender que somos parte de un todo con el cual estamos en contacto.

Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza y le transfirió su poder creador. Al animal lo hizo completo pero al hombre lo trajo al mundo a medio hacer, para que el mismo sea el encargado de construir su propio destino. La educación es la que debe ocuparse de sacar de adentro el potencial que traemos al nacer.  Así como a un soldado se le enseña a usar el arma, los niños deben saber usar su herramienta que es su cerebro. Cuando vemos en alguien un rendimiento excepcional, no es una máquina, como se suele decir, sino que ha descubierto su genio interior, que es su escencia divina, lo que a su vez genera su empowerment o poder interior. Según la teoría de las inteligencias múltiples todos lo traemos de fábrica. Educación proviene de educare, que significa sacar de adentro el potencial que traemos al nacer. El primer descubrimiento es hallar al genio interior, la inteligencia principal que orienta a las demás, la inteligencia espiritual o vocacional.

El poder de los métodos

El sistema nervioso posee capas superpuestas. El tronco cerebral controla los instintos y no aprende de la experiencia. Los mamíferos al procrear por parto aportan la capa emocional. El cerebro racional, derivó del lenguaje verbal y se instaló en la corteza.El cerebro resultó de la evolución, no fue hecho perfecto por el gran creador  a la medida del hombre. No es tan preciso como la mano, que sustituyó a la garra del animal. El animal nace perfecto, el niño débil. Su cerebro es una página en blanco a completar, y eso le permitirá elegir su futuro. El error es no enseñar a armonizar estas tres áreas en conflicto.Con el lenguaje surgió el mundo cultural. El hemisferio izquierdo alojó la razón y la palabra, el derecho las emociones y la intuición. Ambos se unen por un cable de fibras nerviosas que los conecta. La educación los fragmenta. Para Pascal “el corazón tiene razones que la razón no entiende”. Mientras que la emoción lleva a actuar, la razón lleva a las conclusiones.El error es disociar emociones y razonamientos.

Para Nietzchelos métodos son la mayor riqueza del hombre”. Si se carece de ellos se tiende a usar la fuerza bruta que a larga conduce al burn out o cerebro quemado. Sarmiento opinaba de otro modo, decía que la letra con sangre entra. Según la teoría de los rendimientos decrecientes la atención es un factor variable que disminuye con el cansancio, y aplicar el esfuerzo cuando es está cansado no rinde. Cuando más tiempo se trabaja aumenta el cansancio y disminuye la productividad. Quien  domina los mejores métodos posee un software ganador. La educación es la industria pesada de una nación porque crea los ciudadanos del futuro.

Un doble modelo

El modelo de optimización del conocimiento en la percepción potencia la velocidad y comprensión en la lectura, la capacidad de escucha, la agudeza sensorial y la capacidad de observación. Según Platón el inicio es la parte más importante de cualquier trabajo. En el procesamiento aplica la ley de Pareto para descubrir el 20% de técnicas de estudio, concentración y memoria que producen el 80% de los resultados. Para comunicar no basta con saber, hay que saber oratoria, redacción y marketing digital.

En la aplicación del conocimiento lo importante es poder convertir el saber en ideas y aprender a llevarlas a la práctica con técnicas para la creación de innovaciones y para la resolución de problemas.

El segundo modelo, el de la sabiduría, enseña a convertir espíritu en materia. La inteligencia espiritual es la batería que brinda y recarga la energía. La inteligencia emocional la pone en movimiento cada día, la creativa la hace circular mediante las ideas, la estratégica convierte las ideas en planes, la corporal ejecuta el programa, la social permite liderar y trabajar en equipo, la digital consolida el proyecto en internet. Al final el procesamiento de la energía se concretará en un logro, entonces el espíritu se habrá convertido en materia. Estudiando el cerebro de los grandes hombres se comprobó que su éxito no dependía de factores innatos.

Einstein tenía un cerebro parecido al de cualquiera, la diferencia estaba en el software con el que lo hacía funcionar. El programa de metodología intelectual combina ambos modelos, es sistémico porque conecta las partes con el todo, holístico porque usa todas las fortalezas, ecológico porque sustituye la fuerza bruta por la calidad de los métodos y sinergético porque el todo resultante supera a la suma de las partes.

La lectura fue la creación más importante

En la historia del cerebro, fue en los últimos 5000 años en los que el hombre produjo la revolución intelectual. Se puede aprender a mejorar de varias formas pero es la lectura (la primera tecnología creada por el hombre) la tecnología genérica imprescindible para aprender todas las demás. Lo anticipó Newton cuando afirmó: “Yo no soy un genio, estoy parado sobre las espaldas de gigantes”. La vida es muy corta como para querer aprender todo de la experiencia y a los golpes.

El formato del libro evolucionó desde la antigüedad, pero no las destrezas de lectura. Con la explosión de conocimiento el material editado superó a la capacidad humana para examinarlo. La mayoría lee por debajo de las 100 palabras por minuto. La vida moderna exige trabajar más tiempo y estar mejor informado. Desde el siglo XVII no hay sabios que dominen el saber de su época. Hay sólo especialistas que tienen el martillo de su saber y que sólo pueden ver el clavo. Creció la brecha tecnológica porque la ecuación hombre = tiempo ya no cierra y la mentalidad de bombero nos invade. La tecnología sube por el ascensor y el hombre por la escalera.

Por todos lados hay gente preocupada chequeando al mismo tiempo su correo electrónico, navegando por Internet y hablando por el celular. Así no pueden concentrarse, organizar la información y hacer su tarea. La consecuencia cognitiva nefasta es no saber separar lo importante de lo accesorio. Prestar atención no es un acto de disciplina, es una destreza con raíces neurobiológicas. Hoy se recurre al multitasking (multitarea), para hacer simultáneamente varias cosas a la vez. La interrupción genera estrés, frustración y poca creatividad. La edad oscura en que vivimos crea un pensamiento automático, superficial y dependiente. En 30 años la información aumentó 3 veces y la pantalla cambia 40 veces por hora. La interactividad exige al cerebro respuestas rápidas para las cuales no está preparado, ya que procesa en cadenas neuronales y no puede maniobrar con varias a la vez. Y presionado suele elegir la ruta equivocada.

Estudiando los cerebros de los mejores hombres se comprobó que su éxito no depende de factores innatos. Einstein tenía un cerebro parecido al de cualquiera, la diferencia estaba en el software con el que lo hacía funcionar. La PNL o programación neurolingüística descubrió que aprendemos imitando. Lo ideal es imitar a los mejores hombres y a las mejores técnicas. Japón destruido después de la 2da guerra mundial y sin recursos naturales, imitó y mejoró los productos que importaba y así se convirtió en potencia.

Borges dijo que somos lo que somos por lo que leemos. Nuestro cerebro se forma en la lectura formulando preguntas de comprensión, de verdad y de valor. Articulando conceptos se genera la memoria argumental y la capacidad de juicio. Un cerebro arrogante crea un vértigo simplificador que borra diferencias e ignora excepciones. El vértigo del especialista sostiene un martillo y todo lo que ve es un clavo. Lo mejor es un pensamiento que vincule en un horizonte más amplio. La percepción sin el concepto es ciega, el concepto sin la percepción está vacío. El cerebro sin memoria no puede pensar y sin lectura no puede aprender.

El poder del hombre y el lenguaje verbal

No es tan fuerte cómo el elefante, no puede nadar bajo el agua como el pez, ni puede volar como el pájaro, no puede cambiar de colores como el camaleón, requiere de sus padres para sobrevivir. Y sin embargo pudo dominar el planeta. Ese poder del fue logrado gracias a su capacidad de comunicación con los demás que ninguna otra especie tiene. La invención del lenguaje verbal, le permitió compartir ideas, teorías, conocimientos, miedos y esperanzas. El hombre es el único ser que pudo tallar el alfabeto en su cerebro. A la persona no se la juzga sólo por lo que lo que sabe sino por lo que expresa a nivel oral o escrito. Un examinador no puede ingresar a la mente para saber su contenido, debe basarse en la expresión. Por eso la clave es la congruencia entre lo que se sabe, lo que se dice y lo que se hace. El problema es que se recorren kilómetros de lectura y de escucha y sólo metros de práctica en la exposición.

La sinergia: el todo supera a la suma de las partes

La sinergia que es una cualidad específica de los sistemas. En armonía un sistema produce más que la suma de sus partes aisladas, en una pareja bien integrada uno más uno puede ser igual a tres. El poder del hombre crece con la integración.

Matar dos páginas de un tiro: escribir el discurso

La escritura del discurso es importante porque permite crearlo como una pieza de arte y organizarlo como un proyecto. También puede ser utilizado para ser posicionado en internet logrando que un auditorio más amplio se conecte con el discurso. Esto apunta a la inteligencia comunicacional. Una inteligencia bien administrada multiplica el poder del hombre

Conócete a ti mismo

Pero la comunicación más importante sigue siendo la interior. Si la persona no sabe lo que quiere, si no sabe integrar sus fuerzas, instintos, emociones y pensamientos pierde la fuerza que necesita para alcanzar el objetivo. Sigue siendo fundamental el legado Socrático. En el marco de la inteligencia espiritual, como vimos antes todo comienza con el descubrimiento del genio interior.

Hacer del defecto una virtud

Demóstenes era tartamudo, con el aprendizaje y su constancia llegó a ser el padre de la oratoria uniendo su fuerza espiritual y la práctica. El proceso abarca tres etapas: aumentar el conocimiento de la materia, la observación creativa de oportunidades y la creación de nuevas ideas. La sinergia entre las tres conduce al éxito por la vía del método y no por la posesión de recursos innatos.

Un ejemplo extraordinario se muestra en el mundo animal. El águila, a los 30 años tiene una opción cambiar o morir. Porque su pico se ha deteriorado y no puede con el alimentarse, porque sus uñas se han reblandecido y no le permiten capturar a la presa, y porque sus plumas se han vuelto tan pesadas que ya no le permiten volar. Entonces lija su pico contra las rocas hasta que se le cae y espera hasta que le crezca un pico nuevo. Entonces se arranca las uñas con el pico y espera de hasta que surgen otras nuevas y potentes. Y entonces las usa para quitarse las plumas. Una vez realizado el lifting , el águila vive hasta lo 60 años.

El mismo proceso de cambio permite optimizar el poder del hombre. Pero el cambio dirigido difiere del casual y lo definimos como “Creactividad” un término que muestra el efecto mágico de la creación cuando sintoniza el conocimiento con la acción. También hace falta declarar el compromiso como sugirió Churchill al pueblo inglés “Sangre sudor y lágrimas, pero venceremos”.

Dios y política

Algunos autores empiezan a superar una forma de laicismo anticuado. Un ejemplo es el último libro del politólogo Victor Lapuente, catedrático de la Universidad de Gotemburgo, el Decálogo del Buen Ciudadano. Lapuente, que es un pensador laico, sostiene que buena parte de lo que nos sucede en la vida pública tiene que ver con un egocentrismo que cada vez nos hace más narcisistas. Según él, ese narcisismo sería consecuencia de que la derecha ha matado a Dios y la izquierda se ha vuelto individualista y ya no cree en la patria. Tradicionalmente la derecha se había apoyado en principios judeocristianos y así había construido Europa. Pero a su juicio ahora solo cree en el mercado y en el beneficio personal. Tradicionalmente la izquierda, por su parte, había creído en los proyectos comunes, no solo en la reclamación de derechos subjetivos, pero eso empezó a cambiar en los años 70.

¿Qué significa que el hombre fue hecho a la imagen y semejanza de Dios?

Según la Biblia, el último día de la creación, Dios dijo, “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. Y de esta manera terminó su trabajo con un “toque personal”. Dios formó al hombre del polvo y le dio vida de su mismo aliento. De acuerdo a esto, el hombre es el único, entre toda la creación de Dios, que tiene una parte material (cuerpo) y una inmaterial (alma / espíritu). Tener la “imagen” o “semejanza” de Dios significa, en términos simples, que fuimos hechos para parecernos a Dios. Adán no se parecía a Dios en el sentido de que Dios tuviera carne y sangre. La Escritura dice que “Dios es espíritu” y por tanto existe sin un cuerpo material. Sin embargo, el cuerpo de Adán reflejó la vida de Dios, en cuanto a que fue creado con perfecta salud y no estaba sujeto a morir. La imagen de Dios (del latín imago deí), se refiere a la parte inmaterial del hombre. Esto coloca al hombre aparte del mundo animal, adecuándolo para el “dominio” que Dios le designó, y capacitándolo para tener comunión con su Creador. Es una semejanza mental, moral y social.

Mentalmente, el hombre fue creado como un ser racional con voluntad propia. En otras palabras, el hombre puede razonar y elegir. Este es el reflejo de la inteligencia y la libertad de Dios. En cualquier momento que alguien inventa una máquina, escribe un libro, pinta un paisaje, disfruta una sinfonía, calcula una suma, o nombra a una mascota, él o ella está proclamando el hecho de que fueron hechos a la imagen de Dios.

Moralmente, la humanidad fue creada en justicia y perfecta inocencia, un reflejo de la santidad de Dios. Dios vio todo lo que había hecho (incluyendo la humanidad) y lo llamó “muy bueno”. Nuestra conciencia o “brújula moral” es un vestigio de ese estado original. Cada vez que alguien escribe una ley, se aleja del mal, alaba la buena conducta o se siente culpable, él o ella está confirmando el hecho de que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios.

Socialmente, el hombre fue creado para tener compañerismo. Esto refleja la Trinidad de Dios y Su amor. En el Edén, la primera relación que tuvo el hombre fue con Dios e implica esta relación con Dios, y Dios hizo a la mujer porque “no es bueno que el hombre esté solo”. Cada vez que alguien se casa, hace un amigo, abraza a un niño, o asiste a una iglesia, está demostrando el hecho de que fuimos hechos a la semejanza de Dios.

Parte de haber sido hechos a la imagen de Dios, es que Adán tuvo la capacidad de tomar decisiones libremente. Aunque les fue dada una naturaleza justa, Adán y Eva tomaron una mala decisión al rebelarse en contra de su Creador. Al hacerlo, ellos dañaron la imagen de Dios en su interior, y pasaron esa semejanza dañada a todos sus descendientes. Hoy, todavía llevamos esa semejanza de Dios , pero también llevamos las cicatrices del pecado, y mostramos los efectos mental, moral, social y físicamente.

Las buenas noticias son que, cuando Dios redime a un individuo, este comienza a restaurar la imagen original de Dios, haciendo de él “… el nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”. Esa redención está disponible por la gracia de Dios a través de la fe en Jesucristo como salvador del pecado que nos separa de él. Por medio de Cristo, son hechas las nuevas creaciones a la semejanza de Dios.

Hacia un poder inteligente

De generación en generación, se ha carecido de una educación que potencie los talentos usando una brújula interior que conecte a cada uno con su pasión. Se necesita una educación enfocada al mundo interior que fomente la trascendencia y la convivencia y no solo la supervivencia.

La inteligencia conecta el autoconocimiento con la destreza. Buscando el “por qué” se justifica lo que ya se cree, detectando “cómo” lo hacen las sociedades exitosas, se evitan las recetas inútiles del pasado. El poder inteligente es querer más eficacia. Hay que imitar a los países que hicieron de la educación su política de estado. En Finlandia el maestro es una estrella social, la igualdad de oportunidades minimiza la distancia entre ricos y pobres y la educación rinde dividendos sociales, económicos y políticos. De niños creamos el hábito, luego el hábito nos crea, nubla la percepción y elimina lo nuevo para ubicarlo dentro de lo conocido.

La libertad de elección permite desprogramar las conductas que ya no sirven y destruir creativamente las creencias que no funcionan. Debemos crear una sociedad inteligente donde cada uno sea útil haciendo lo que ama. Y además enseñar valores y métodos para que nuestros hijos aprendan a aprender y para que nuestros bienes no se conviertan en males. La cultura del ejemplo es la mejor escuela. Sólo hagámoslo.

El ser creativo cuando es innovador es el mejor imitador que tiene Dios en la tierra.

Dr. Horacio Krell. Director de Ilvem, horaciokrell@ilvem.com

Salir de la versión móvil