Hace más de cien años, un ingeniero serbio-estadounidense imaginaba un mundo iluminado por corriente alterna, controlado a distancia por ondas invisibles y conectado por una red inalámbrica de información. Nikola Tesla no solo inventó tecnologías: inventó futuros. Se adelantó tanto a su época que buena parte de sus ideas —la robótica, el wifi, los autos eléctricos, la energía limpia global— tardaron décadas en materializarse en manos de otros.
Hoy, en plena era de la inteligencia artificial, la biotecnología y la exploración espacial, muchos se preguntan quién es el nuevo Nikola Tesla: quién está viendo veinte años más allá que el resto. En esta nota repasamos a los candidatos más sólidos para llevar la antorcha de Tesla en el siglo XXI, no como copias de su figura, sino como herederos de su espíritu: visión desmedida, obsesión técnica y la voluntad de construir lo que todavía no existe.
Elon Musk: el visionario inevitable
Es imposible hablar de quién es el nuevo Nikola Tesla sin mencionar al hombre que le puso el nombre a su empresa de autos eléctricos en su honor. Elon Musk combina varios de los rasgos que definieron al inventor original: pensar en sistemas completos —energía, transporte, comunicación— en lugar de productos aislados, y una tolerancia al fracaso público poco común en la industria.
Entre SpaceX, Tesla, Neuralink y sus apuestas por la conducción autónoma, Musk representa la versión más mediática y polémica de esta comparación. A diferencia del propio Tesla, que murió con poco reconocimiento financiero por sus inventos, Musk ha sabido convertir la visión en escala industrial y capital. Los críticos señalan, sin embargo, que buena parte de su mérito está en ejecutar y financiar ideas ajenas, no en inventarlas desde cero, algo que también se le reprochaba injustamente al propio Tesla frente a Edison.
Jensen Huang: el arquitecto invisible de la era de la IA
Si Tesla electrificó el siglo XX, Jensen Huang, cofundador y CEO de Nvidia, es quien construyó el hardware que hizo posible la explosión de la inteligencia artificial del siglo XXI. Las GPU que impulsó durante más de dos décadas, pensadas originalmente para videojuegos, terminaron siendo el cerebro de facto de la revolución del aprendizaje automático.
Como Tesla con la corriente alterna, Huang apostó fuerte por una tecnología cuyo verdadero potencial tardó años en ser comprendido por el mercado. Hoy es, para muchos analistas, uno de los innovadores tecnológicos más influyentes y menos visibles para el público masivo.
Demis Hassabis: el científico que quiere resolver la biología
Cofundador de DeepMind y Premio Nobel de Química 2024 por AlphaFold —el sistema de inteligencia artificial que predijo la estructura de prácticamente todas las proteínas conocidas—, Demis Hassabis encarna otra faceta de Tesla: la del inventor-científico que cruza disciplinas sin pedir permiso.
Su ambición declarada de usar la IA para acelerar el descubrimiento científico y curar enfermedades recuerda al Tesla que soñaba con transmitir energía ilimitada a toda la humanidad.
Los pioneros silenciosos de la fusión nuclear
Tesla persiguió durante años la energía limpia e ilimitada. Ese sueño hoy tiene nombre propio en decenas de laboratorios: empresas como Commonwealth Fusion Systems, Helion Energy o TAE Technologies trabajan en reactores de fusión nuclear que prometen replicar la energía del sol en la Tierra.
Sus fundadores e ingenieros —muchos de ellos casi anónimos para el público general— son quizás los herederos más literales del sueño teslano: energía abundante, limpia y descentralizada para todo el planeta.
Las innovadoras que no llegan a las portadas
Una parte incómoda de la historia de Tesla es que murió pobre y poco reconocido, eclipsado por figuras con mejor manejo mediático y comercial. Ese patrón se repite hoy: buena parte de los avances más importantes en baterías de estado sólido, terapias génicas, materiales cuánticos y robótica no llevan el nombre de un fundador carismático, sino de equipos de investigación en universidades y startups que rara vez aparecen en televisión.
Reconocerlos como los verdaderos Nikola Tesla del siglo XXI es también una forma de corregir la injusticia histórica que sufrió el propio Tesla.
Qué hace a alguien «el nuevo Tesla»
Más allá de los nombres propios, vale la pena preguntarse qué criterios definen a un heredero legítimo de ese espíritu:
- Pensar en sistemas, no en productos. Tesla no inventó solo un motor: imaginó una red eléctrica completa.
- Adelantarse a la demanda del mercado. Sus ideas eran técnicamente viables antes de ser comercialmente rentables.
- Cruzar fronteras disciplinarias. Ingeniería, física, biología y computación se mezclan cada vez más en los grandes saltos tecnológicos.
- Aceptar el riesgo de fracasar en público. La innovación real rara vez es prolija ni silenciosa.
Preguntas frecuentes
¿Quién es considerado el Nikola Tesla del siglo XXI? No hay un único nombre: Elon Musk, Jensen Huang y Demis Hassabis son los más mencionados, junto a equipos de investigación menos conocidos que trabajan en energía de fusión, biotecnología y nuevos materiales.
¿Por qué se compara a Elon Musk con Nikola Tesla? Porque comparte con él la visión de sistemas completos —energía, transporte, comunicación— y una apuesta pública por tecnologías que el mercado todavía no valoraba, aunque a diferencia de Tesla, Musk sí logró capitalizar comercialmente esas ideas.
¿Qué inventó realmente Nikola Tesla? Tesla desarrolló el sistema de corriente alterna, sentó las bases de la radio, el control remoto y la transmisión inalámbrica de energía, entre decenas de patentes que anticiparon tecnologías actuales.
¿Existen «Nikola Tesla» en Latinoamérica? Sí, aunque con menor visibilidad global: la región tiene un ecosistema creciente de startups deep tech en energía, biotecnología y software que replican ese mismo espíritu de innovación adelantada a su tiempo.
Una conclusión abierta
Probablemente no exista un único heredero de Nikola Tesla, sino una constelación de ellos, cada uno resolviendo una pieza del mismo rompecabezas que él imaginó hace un siglo: energía limpia, inteligencia distribuida, comunicación instantánea y una humanidad tecnológicamente potenciada.
La pregunta que queda para los lectores de Emprendedores News no es solo quién merece el título, sino qué emprendedor de nuestra región podría estar gestando, en silencio, la próxima gran idea que el mundo tardará veinte años en entender.nte años en entender.
