El diccionario del emprendedor, de la A a la Z

El diccionario del emprendedor, de la A a la Z

A estas palabras las vas a escuchar sí o sí en tu camino emprendedor. Te las explicamos sin tanta solemnidad, y con ejemplos de empresas reales para que se te queden pegadas.

Emprender tiene su propio idioma, y a veces suena más a jerga de banco de inversión que a algo que puedas usar en el día a día. La buena noticia: en cuanto le agarrás la mano, hablar de KPIs, pivots y burn rate se vuelve tan natural como hablar de fútbol.

Guardate esta guía — te va a servir la próxima vez que estés en una reunión con inversores y no quieras quedarte callado cuando alguien diga «term sheet».

El diccionario, término a término

Ángel inversor

Es ese inversor particular que mete su propio dinero en una startup cuando todavía ni oficina tiene el emprendedor. No es un fondo, es una persona con capital (y a veces con ganas de mentorearte gratis, para bien o para mal).

Ejemplo real: Andy Bechtolsheim le firmó a los fundadores de Google un cheque de 100.000 dólares a nombre de «Google Inc.», una empresa que en ese momento ni existía formalmente.

Bootstrapping

Financiar tu empresa con lo que factura tu propia empresa. Nada de rondas ni de repartir acciones: solo el emprendedor, su producto y la fe en que las ventas alcancen para pagar sueldos.

Ejemplo real: Mailchimp se autofinanció más de 15 años, sin levantar un solo dólar externo, hasta que Intuit la compró en 2021 por 12.000 millones de dólares

Crowdfunding

Le pedís plata a cientos (o miles) de desconocidos en internet a cambio de una recompensa, un descuento o la ilusión de haber apoyado algo genial antes que nadie más.

Ejemplo real: Oculus Rift arrancó como campaña en Kickstarter… y dos años después Facebook la compró por 2.000 millones de dólares.

Due diligence

El repaso a fondo que hace un inversor antes de firmar: cuentas, contratos, papeles legales, todo. Es como el chequeo médico previo a casarse con tu startup.

Ejemplo real: la due diligence de SoftBank antes de invertir miles de millones en WeWork terminó siendo uno de los casos de estudio favoritos de las escuelas de negocio.

Elevator pitch

Tu discurso de venta comprimido en lo que dura un viaje en ascensor. Si necesitás más de 60 segundos para explicar qué hace tu empresa, probablemente ni vos lo tengas del todo claro.

Ejemplo real: Uber lo resumía así de simple: «apretás un botón, conseguís un viaje». Nada de jerga, nada de rodeos.

Founder-market fit

El emprendedor que lidera un proyecto debe entender de verdad el problema que quiere resolver, porque lo vivió o lo conoce de primera mano. No es lo mismo emprender en fintech «porque está de moda» que porque sufriste el problema en carne propia.

Ejemplo real: Whitney Wolfe Herd cofundó Tinder antes de lanzar Bumble; conocía el mundo de las apps de citas —y sus problemas— mejor que nadie.

Go-to-market

El plan para que tu producto llegue a la gente correcta, por el canal correcto, con el mensaje correcto. Sin esto, tener el mejor producto del mundo no sirve de mucho.

Ejemplo real: el programa de referidos de Dropbox —»invitá a un amigo y ambos ganan espacio gratis»— es uno de los go-to-market más estudiados (y copiados) de la historia tech.

Holding

Una sociedad matriz que agrupa la propiedad de varias empresas. Útil si te da por emprender más de una vez y no querés mezclar los proyectos ni los dolores de cabeza fiscales.

Ejemplo real: Rocket Internet, la «fábrica de startups» alemana, funciona como holding detrás de marcas como Zalando o HelloFresh.

Inversión semilla (seed)

La primera ronda seria de dinero externo, normalmente para terminar de construir el producto y demostrar que la idea funciona antes de salir a buscar más capital.

Ejemplo real: Airbnb recibió 20.000 dólares de Y Combinator en su ronda semilla de 2009, cuando todavía vendían cajas de cereales con temática electoral para sobrevivir.

Joint venture

Dos empresas que se juntan para sacar adelante un proyecto conjunto, compartiendo riesgo, recursos y beneficios, sin fusionarse del todo.

Ejemplo real: Sony Ericsson nació así, de la unión entre Sony y Ericsson para pelear en el mercado de los teléfonos móviles.

KPI

El número (o números) que de verdad importa para saber si tu negocio va bien o mal. Cuidado con obsesionarte con métricas de vanidad que no dicen nada real.

Ejemplo real: Netflix no mide solo suscriptores: mide tiempo de visualización y retención, porque eso predice si vas a seguir pagando la suscripción el mes que viene.

Lean startup

La metodología de «construir, medir, aprender» rápido y barato, en vez de pasarte un año encerrado programando algo que nadie va a querer usar.

Ejemplo real: Zappos empezó publicando fotos de zapatillas de tiendas físicas en una web; cuando alguien compraba, el fundador iba corriendo a comprar el par y lo enviaba él mismo. Cero inventario, validación pura.

MVP (Producto Mínimo Viable)

La versión más simple posible de tu producto, la mínima para aprender algo real de usuarios de verdad, sin construir todas las funciones bonitas que imaginaste en tu cabeza.

Ejemplo real: el primer «MVP» de Zappos (arriba en la L) era literalmente fotos y llamadas telefónicas. Cero código.

Networking

Cultivar relaciones profesionales que, tarde o temprano, te abren puertas: un cliente, un socio, un inversor o simplemente un consejo que te ahorra seis meses de errores.

Ejemplo real: muchísimas startups de Silicon Valley nacieron de conversaciones en las cenas semanales de Y Combinator entre fundadores de distintas generaciones.

Outsourcing

Delegar en terceros especializados tareas que no son el corazón de tu negocio, para poder enfocar tu tiempo y tu plata en lo que de verdad diferencia a tu empresa.

Ejemplo real: WhatsApp llegó a tener 900 millones de usuarios con un equipo de ingeniería sorprendentemente pequeño, apoyado en infraestructura y herramientas externas en vez de construir absolutamente todo puertas adentro.

Pivot

Cambiar de rumbo —de producto, de mercado o de modelo de negocio— cuando la realidad te demuestra que el plan emprendedor original no funciona. No es fracasar, es escuchar.

Ejemplo real: Slack nació de las cenizas de Tiny Speck, una empresa que en realidad intentaba hacer un videojuego (Glitch) y fracasó. La herramienta de chat interna que crearon para coordinarse terminó siendo el verdadero negocio.

Quema de caja (burn rate)

La velocidad a la que tu empresa gasta el dinero que tiene en el banco antes de generar ingresos suficientes para sostenerse sola. Cuanto más alto el burn rate, menos «runway» (tiempo de vida) te queda.

Ejemplo real: WeWork llegó a quemar cientos de millones de dólares por trimestre antes de que su intento de salida a bolsa en 2019 explotara en pedazos.

ROI

Cuánto ganó el emprendedor comparado con cuánto invirtió. La pregunta que todo inversor —y todo emprendedor con dos dedos de frente— se hace antes de meter un peso en cualquier cosa.

Ejemplo real: los primeros inversores de Instagram vieron un ROI brutal cuando Facebook compró la app por 1.000 millones de dólares, apenas dos años después de su fundación.

Startup

Una empresa joven, normalmente con base tecnológica, diseñada para crecer rápido y a lo grande, operando bajo un nivel de incertidumbre altísimo sobre si el modelo de negocio va a funcionar.

Ejemplo real: PayPal es el ejemplo clásico de manual: pivotó varias veces, quemó caja a lo bestia, y terminó redefiniendo cómo pagamos online.

Term sheet

El documento —todavía no vinculante— donde quedan por escrito las condiciones clave de una futura inversión: cuánto vale tu empresa, qué porcentaje se lleva el inversor, qué derechos tiene.

Ejemplo real: Y Combinator inventó el SAFE (Simple Agreement for Future Equity) para simplificar y agilizar estos documentos en rondas semilla.

Unicornio

Una startup privada valorada en más de 1.000 millones de dólares. El término lo inventó la inversora Aileen Lee en 2013, cuando ese club todavía era ridículamente exclusivo.

Ejemplo real: hoy Latinoamérica tiene sus propios unicornios, como Rappi, Kavak o Nubank (que además dio el salto a bolsa).

Venture Capital

Fondos que invierten en startups con alto potencial de crecimiento a cambio de acciones, asumiendo que la mayoría de sus apuestas van a fallar… pero que las pocas que funcionen paguen por todas las demás.

Ejemplo real: Sequoia Capital apostó en etapas tempranas por Apple, Google y WhatsApp. Con ese historial, se entiende por qué los fondos siguen jugando este juego de alto riesgo.

Workflow

El camino que sigue una tarea desde que empieza hasta que termina dentro de tu empresa. Cuando el equipo crece, un buen workflow es la diferencia entre orden y caos total.

Ejemplo real: herramientas como Notion o Trello nacieron, literalmente, para poner orden en los workflows desordenados de equipos pequeños que empiezan a crecer.

eXit (estrategia de salida)

El plan para que fundadores e inversores conviertan su parte de la empresa en dinero contante y sonante: una venta, una fusión o una salida a bolsa.

Ejemplo real: cuando Facebook compró WhatsApp por 19.000 millones de dólares en 2014, fue durante años la exit más grande de la historia de las startups.

Yield

El rendimiento que genera una inversión o un activo en un período de tiempo. En el mundo emprendedor aparece sobre todo hablando de productos financieros o de cómo rinde la plata parada en el banco.

Ejemplo real: apps fintech como Ualá o Mercado Pago compiten justamente ofreciendo mejor yield en sus cuentas remuneradas que las cuentas bancarias tradicionales.

Zona de confort

Ese lugar cómodo, seguro y sin sobresaltos que tenés que estar dispuesto a abandonar una y otra vez si de verdad querés emprender. Spoiler: nunca deja de dar un poco de miedo.

Ejemplo real: Sara Blakely dejó un trabajo estable vendiendo faxes puerta a puerta para fundar Spanx con 5.000 dólares de ahorros. Hoy es multimillonaria gracias a haber salido de ahí.

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