
Vestido de frac, tocado con una peluca, lentes de marco negro y sosteniendo un habano entre sus dedos, Mauricio Borensztein, en su papel de Tato Bores deleitó a los televidentes argentinos durante más de cuatro décadas.
Hasta que en 1992 se alejó de la televisión, supo acompañar los cambios políticos del país con su mirada irónica y sus lúcidos comentarios. Anteriormente se había desempañado con similar éxito en radio, cine, teatro y varieté. Murió el 11 de enero de 1996. Hoy Tato cumpliría 85 años.
El más grande humorista político de nuestra historia sufrió censura en plena democracia. Emprendedores.News homenajea al gran Tato recordando el épico programa tras la deleznable «ludibria y eutrapelia» de la jueza Servini de Cubría