#HUMOR: El negro del abanico

– Verá doctor, tengo un problema. Cuando hago el amor con mi mujer, me da  la impresión de que ella no siente nada. Algunas veces incluso se duerme.

– Eso tiene una explicación científica. Algunas mujeres en estado de excitación se acaloran tanto que les es imposible sentir nada. Trate de hacer el amor y abanicarla al mismo tiempo.

– Gracias doctor.

Y esa noche Héctor así lo hizo. Pero cuando atendía al abanico no atendía a lo otro.  Así que contrató a un negro fornido para que abanicase a su señora.

– Dale, negro, abanicá. ¿Sentís algo ahora Mirta?.

– No, nada.

– ¡Más fuerte negro! ¿Y ahora, Mirta?

– Nada, nada.

– A ver negro, dame el abanico y ponete vos con ella.

El negro se situa encima de Mirta y Héctor comienza a abanicarlos.

– ¿Y ahora Martita? ¿Sentís algo?

– Siiiiiiií, siiiiiiiiiií, ahora siiiiiiií! Dios míoooo!!!

– ¿Ves negro? ¡No sabés ni abanicar!

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