Un conocido presidente va a una iglesia. Se arrodilla ante la cruz de Jesús y le dice:
– Jesús, estoy totalmente arrepentido y quisiera redimir mis pecados
Jesús: – Está bien, hijo, ¿qué has hecho?
Presidente: -Y… Después de años de gobierno he dejado a mi gente en la ruina, en la miseria
Jesús: – Dale gracias al Señor…
Presidente: – También he traicionado a la gente de mi partido la cual me ha seguido a todas partes y a la hora de contar conmigo les di la espalda.
Jesús: – Dale gracias al Señor…
Presidente: – Y aparte, mientras el pueblo sufría y estaba en la miseria, mis amigos y yo nos enriquecíamos gracias a la corrupción.
Jesús: – Dale gracias al Señor…
Presidente: – Pero Jesús, estoy realmente arrepentido y tú lo único que tienes para decir es «dale gracias al Señor?»
Jesús: – Si, dale gracias al Señor que estoy clavado en la cruz, que sino bajo y te muelo a patadas!!!