Un pollito amarillo se encontraba en el campo paseando distraídamente, cuando de repente apareció un gavilán que comenzó a sobrevolarlo con la clara intención de comérselo.
Al darse cuenta de su situación, el pollito se refugió debajo de una vaca y le pidió ayuda: "Señora vaquita, señora vaquita, por favor protéjame del gavilán".
La vaca, muy amable, depositó una bola de bosta encima del pollito con la intención de esconderlo del ave de rapiña. Cuando el pollito se vio sumergido en bosta, sacó la cabeza de la misma en busca de luz. Al asomarse afuera vio al gavilán, quien inmediatamente lo sacó de la bosta y se lo comió.
Moraleja Gerencial 1: No todo el que te llena de bosta es tu enemigo.
Moraleja Gerencial 2: No todo el que te saca de la bosta es tu amigo.
Moraleja Gerencial 3: Si estás de bosta hasta la coronilla, no digas ni pío.