La idea de la diseñadora Aya Tsukioka es la de proporcionar a las mujeres japonesas un modo de huir de posibles ataques y robos. Sólo habría doblar la esquina corriendo, levantarse y la falda y ¡Hop! convertirse al instante en una máquina expendedora. A continuación llegaría el malo malísimo, miraría de izquierda a derecha buscando a la víctima, se rascaría la cabeza y se iría corriendo por otro lado.
Parece que a los japoneses no les gustó demasiado la idea ya que aún la diseñadora no logró comercialilzarla