
Al ser portátil, deduzco que está pensada para acampadas y/o viajes en caravanas, lo que supone que no sólo se pegará el aceite a la pantalla, sino también diferentes insectos acabarán sus vidas allí. Y ocurrirá lo de siempre: los primeros meses se limpiará la pantalla después de cocinar, pero con el tiempo lo iremos dejando. Así que los insectos dejarán bacterias y microorganismos pegados en la pantalla, que copularán (sí: los microorganismos son unos viciosos) y generarán nuevas formas de vida de la unión de aceite, alas de moscas y una conexión Wi-fi. El bicho resultante, por supuesto, se alojará en una cabaña abandonada, se cuestionará su papel en el mundo, será asediado por catetos asesinos, odiará los edificios altos y propagará la destrucción por doquier hasta que Bruce Willis y un japonés le paren los pies y muera entre lágrimas de aceite reciclado. Bruce Willis dirá: “no era un diablo; lo hicieron diablo con su intolerancia”, y el japonés: “como mi madre, que no quería comprar el ventilador con agua pero al final la convencieron; cabrones…”.
La cocina portátil Electrolux está equipada con bluetooth, Wi-fi, cámara para hacer video-llamadas entre cocineros, altavoces y micrófono. Además. Electrolux ofrecería descargas gratuitas de recetas para los consumidores, en caso de que el diseño saliera adelante y se pusiera a la venta.