Creadores y emprendedores

Unas hojuelas de ñampí con agradable sabor, altos componentes nutritivos y atractivo empaque. Un ungüento contra la sarna de los perros que tiene como base el excremento de las vacas. Una empresa dedicada a la traducción de textos al sistema braille. Un laboratorio, compacto y móvil, para llevar a diversos rincones del país la experimentación y el placer de aprender ciencias. Unos estéticos paneles de materiales de desecho, que absorben ruido. Todos estos productos o servicios formaron parte de 50 proyectos presentados el pasado miércoles en la VI Feria de Emprendedores de la Universidad Nacional (UNA).

Un sistema que utiliza el ultrasonido para atraer o alejar peces, según la especie a la que pertenezcan. Una silla de ruedas-bicicleta de bajo precio, fabricada con materiales reciclables. Un sistema para cargar baterías eléctricas de automóviles con la fuerza del viento. Una investigación sobre la explotación de menores en Guácimo. Un dispositivo para convertir las emanaciones de los vehículos en oxígeno puro. En este caso, nos encontramos en la XXIII Feria Científica de la Universidad de Costa Rica (UCR), en la que compitieron 189 proyectos de 401 colegiales y escolares. Los mejores, a criterio de un jurado especializado, fueron premiados ayer.

Y mientras, en ambas instituciones, se producían esos encuentros de ingenio, esfuerzo, perseverancia y logros, en varios lugares del país ya había comenzado a celebrarse el Festival Estudiantil de las Artes, con representaciones artísticas públicas de diversa índole, para disfrute de los jóvenes.

En los tres casos, con énfasis distintos, pero visiones confluyentes, estamos ante actividades que saltan desde las aulas, las bibliotecas y los laboratorios formales, para generar en las nuevas generaciones valores y actitudes sumamente importantes en su vida individual y social, y para fomentar el desarrollo y progreso de ellos y del país. Nos referimos a la creatividad, la innovación y el emprendedurismo, que caminan de la mano de la observación minuciosa, la identificación de problemas o retos, la formulación de preguntas relevantes, la búsqueda y respeto de lo diferente, la utilización de métodos sistemáticos, y la habilidad para soltar las amarras de la imaginación, sin miedo a la incertidumbre o el cambio.

Es frecuente que nos fijemos en los problemas que aquejan a nuestro sistema educativo o a la juventud que lo disfruta o lo rechaza. Es parte de una sana actitud crítica que toda sociedad debe tener como acicate para superar lo que está mal. Pero de poco valdría esa postura, si no la acompañamos de iniciativas para mejorar. Y de esto se tratan, precisamente, ambas ferias y el Festival.

La Científica es la de más vieja data y elaborada organización. Con 23 años de existencia, y producto de la colaboración de varias instituciones públicas –sobre todo, el Ministerio de Educación y la UCR– y empresas privadas, contempla tres etapas de selección antes de llegar a la competencia nacional. De este modo, son miles los estudiantes que, con el apoyo de sus familias y de centenares de profesores, se sumergen en los desafíos de la investigación, el saber y la creación.

La Feria de Emprendedores va por su sexta edición, como producto adicional de los cursos de emprendedurismo que la UNA ofrece tanto a sus estudiantes como al público en general. En este caso, se trata de llevar la innovación a otro nivel: la creación de productos y servicios que puedan servir de base para actividades económicas y empresariales sostenibles; es decir, el eslabón final desde la idea hasta su producción y adopción.

El Festival Estudiantil, con apenas dos años, introduce ingredientes lúdicos, de imaginación artística y comunión alrededor de sus expresiones, que no solo nos nutren como seres humanos, sino que, también, dan una dimensión entusiasta al proceso educativo y generan fermentos que se proyectan a otros ámbitos de la creación.

Mantener y potenciar aún más este tipo de iniciativas, así como apoyar o propiciar otras similares, existentes o en fases de planeamiento, debe ser una prioridad de nuestras autoridades, educadores, instituciones de enseñanza, empresas, grupos independientes, comunidades y personas individuales.

Su potencial es enorme; sus resultados, tangibles, y las oportunidades que generan, innegables.

Fuente: Diario Nación

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