En caso de que la política migratoria de Estados Unidos se endurezca al grado de deportar a los 12 millones de inmigrantes ilegales que se encuentran allá, el Producto Interno Bruto (PIB) estadunidense registraría una caída de 4.6%, equivalente a 652 mil millones de dólares, de acuerdo con Ray Perryman, presidente de la firma de análisis The Perryman Group con sede en Waco, Texas.
Una investigación de la periodista Shirley Skeel aparecida en el sitio de internet msn.com documenta lo que pasaría en la Unión Americana si se deportara a los inmigrantes
ilegales.
El reportaje refiere que los 12 millones de ilegales, dedicados principalmente al campo, a lavar trastes, a construir casas, a cortar césped, entre otras actividades, ganan entre seis y 15 dólares por hora y representan cinco por ciento de la fuerza laboral de Estados Unidos.
De no contar con ellos, dice Skeel, lechugas y fresas se pudrirían en el campo, trastes sucios se apilarían en los restaurantes, miles de
agricultores y constructores quebrarían y zonas de Los Ángeles y Houston quedarían como pueblos fantasma.
Para la periodista, los grandes perdedores serían las familias de clase media cuyos ambos cónyuges trabajan, residentes de los estados de alta inmigración, como California, Texas, Florida o Nueva York.
Ello debido a que tendrían que pagar más por la comida, la vivienda, el entretenimiento y el cuidado de los niños debido a que la escasez de trabajadores de baja capacitación elevaría los sueldos y en consecuencia los precios.
Los sectores productivos más afectados, en los que los inmigrantes representan hasta más de 20% de su fuerza laboral, serían el trabajo doméstico, el campo, el procesamiento de alimentos, la construcción, hoteles y restaurantes.
Skeel concluye que la deportación de 12 millones de ilegales es poco probable desde el punto de vista político, además de que logísticamente sería una pesadilla.
Algunas encuestas revelan que la mayoría de los estadunidenses quieren más seguridad fronteriza, pero hasta el momento consideran la deportación como una medida impopular.
Los candidatos a la presidencia de Estados Unidos, el republicano John McCain y el demócrata Barack Obama, no han mencionado deportación.
El énfasis de ambos ha sido en la disuasión, que hasta ahora ha resultado costosa.
Se calcula que la construcción de una doble cerca de cinco metros de alto cuesta entre un millón y 70 millones de dólares por milla, con una frontera por cuidar de dos mil millas.
Fuente: Crónica (México)