¿Podrían las "gacelas" mitigar la crisis?
Emprendedores que logran crecer a tasas mayores al 20% sistemáticamente son considerados "gacelas".
Crean empleos de calidad, estables y pagan hasta 10 veces el promedio de sus industrias.
En países desarrollados estas empresas "nuevas" crean el 50% de los empleos y el 80% de las innovaciones, siendo el motor de las economías.
Y lo interesante es que las crisis han sido históricamente un buen sustrato para la irrupción de grandes turbinas económicas, como Microsoft, Google o Facebook, trío ícono de las empresas "gacela".
En Chile se consideran empresas "grandes" a las que venden más de US$ 3 millones. Según un estudio del 2008 (La Dinámica Empresarial en Chile), de José Miguel Benavente, sólo 581 del casi medio millón de microempresas que había en 1999 lograron llegar a ser "grandes". Y de las empresas creadas después del 99, apenas el 0,5% llegó a ser grande (si no consideramos servicios financieros y minería este indicador baja dramáticamente).
Tomando en cuenta que las empresas grandes tienen ingresos en promedio de US$ 30 millones, siendo aproximadamente 10 mil en todo el país, se necesitan sólo 50 empresas grandes adicionales cada año para crecer un 1% en el PIB. Esta fórmula es una vía sustentable, eficiente y rentable para crecer a través del emprendimiento de nuevos negocios de alto impacto.
Estas nuevas empresas requieren ser pensadas y estructuradas en forma global, y deben ser escalables, innovadoras y dinámicas. El ecosistema de emprendimiento nacional se ha ido sofisticando en forma progresiva, especialmente con el respaldo de Corfo en la cadena de financiamiento (semilla, ángel y riesgo), pero aún faltan eslabones fundamentales a nivel regulatorio, educacional y cultural.
¡Necesitamos velocidad! Las "gacelas" tienen que moverse rápido y aprovechar las ventanas de oportunidad.
No podemos seguir con estructuras complejas y difusas en la banca, sistema de subsidios y controles. No sólo deberíamos llegar a estándares internacionales en tiempos de apertura de empresas (algunas horas en Boston versus meses en Chile), además habría que inyectarle adrenalina al sistema para procesar los proyectos por los inversionistas o las tramitaciones en el sistema público.
Requerimos ser verdaderamente agresivos para que los inversionistas tengan la motivación para embarcarse. Se hace indispensable un mecanismo tributario que premie a los que invierten en emprendimientos dinámicos. En países como Inglaterra, los ángeles reciben un subsidio directo y un incentivo tributario por casi el 60% de los recursos que aportan.
Y en educación y cultura, aunque los cambios son lentos, habría que partir en algún momento para que las nuevas generaciones no fueran adversas al riesgo, castigadoras del fracaso y poco apoyadoras a los que tienen la valentía de iniciar un nuevo proyecto.
Necesitamos jóvenes con capital y habilidades sociales, que escuchen, con iniciativa, empáticos, bilingües y con hambre de concretar iniciativas de alto impacto.
En este contexto, parte de las millonarias ayudas gubernamentales para paliar la crisis deberían destinarse a apoyar a estos emprendedores "gacela" y al ecosistema de emprendimiento, lo que sería un salvavidas real a la tormenta. Más que políticas teóricamente "pro-empleo", necesitamos políticas pro-emprendimiento, que resultan sustantivamente más baratas y eficientes en el largo plazo para todos los contribuyentes, logrando resultados reales.
El cliché del pescado sigue más vigente que nunca. La vuelta de tuerca está en que no basta con "enseñar a pescar", necesitamos crear, en forma recurrente, nuevas "flotas de buques pesqueros" que se lancen a competir al mundo… evidentemente en forma sustentable con el medio ambiente, elemento que está en el ADN de los emprendedores dinámicos.
Seguir creciendo en base a grandes empresas de la minería o sectores consolidados no sólo ya no es viable porque la situación internacional no lo permite, sino que, además, es menos eficiente para avanzar en materia de equidad y de igualdad de oportunidades.
Requerimos con urgencia una cuota de optimismo basado en un proyecto país sólido. La innovación y el emprendimiento son una bandera real y disponible para que las "gacelas" lideren el vuelo en momentos de crisis y se consoliden como un modelo de crecimiento robusto para Chile.
Fuente: Endeavor Chile