Cambios espontáneos que deben acompañar a la empresa

En el gimnasio, nadie suspende los ejercicios para respirar. Más o menos agitada, pero natural, la respiración ‘acompaña’ automáticamente. Ante la falta de luz, las pupilas se dilatan. Actos reflejos, absolutamente espontáneos, a los que debería parecerse el cambio profundo en las empresas. Debería funcionar como el sistema autónomo del cuerpo humano. Y el indicador de sus signos vitales debiera ser la resilencia, el índice que mide la eficiencia de la adaptación y el cambio.

Gary Hamel. Presidente de la consultora Strategos. Escribió «Leading the revolution» y «Competing for the future» (junto a C. K. Prahalad).

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