El presidente de River, José María Aguilar, recibió una propuesta de una empresa estadounidense, que sería Coca Cola, para asociar la marca al nombre de la cancha del club, algo habitual en los estadios norteamericanos pero fuera de lo común para el ámbito local. La oferta, polémica desde el vamos, tiene razones para el sí: 40 millones de dólares por un contrato a diez años para que el Monumental, cuyo nombre oficial es Antonio Vespucio Liberti, pase a compartir cartel con una firma extranjera y se llame, por ejemplo, Coca Cola Monumental. Los hinchas, según un sondeo del diario deportivo Olé, no lo ven mal: mucha plata, poca pérdida. En otros países este tipo de negocio es moneda corriente. En América del Norte la modalidad es muy usada entre los equipos de la NBA. En el fútbol, también es una práctica corriente: la cancha del Wolfsburgo va sobre ruedas: Volkswagen Arena. Y en el reestreno de Basile como técnico de la Selección, Argentina jugará en el Emirates Stadium, donde es local el Arsenal inglés.
"Recién estamos conversando", explicó Aguilar, que el lunes estuvo reunido con representantes de la firma. "Va a llevar tiempo. Cuando Adidas quiso achicar dos centímetros la banda, tuve que dar explicaciones", se lamentó. Frente a la crisis económica de River, este contrato sería una ayuda del cielo.
Rumores y desmentidas
Aguilar salió al cruce de los rumores y especulaciones que circularon en los últimos días sobre una posible convocatoria de acreedores y sobre la venta del jugador Higuaín. "La convocatoria de acreedores de River viene siendo anunciada desde junio del año pasado y aquí estamos. River no está en condiciones de ir a la quiebra", precisó. El dirigente atribuyó a la "audaz política" de compras que propuso en este semestre la delicada situación financiera por la que atraviesa el club, que a la fecha tiene un pasivo superior a 20 millones de dólares. “Todo lo que hicimos fue con recursos genuinos del club", aclaró.
En ese marco, desmintió el acuerdo con el grupo inversor que pretendía adquirir un porcentaje de los pases de varios juveniles y descartó puntualmente cualquier oferta por el delantero Gonzalo Higuain, al que muchos ya vinculan al fútbol europeo. La venta de Higuaín representaría un gran negocio para River, pues implica transferir a un futbolista que apenas jugó 22 partidos y marcó 7 goles, en unos 12 millones de euros.
Los números del ex millonario
En la última década, River fue el club que vendió por más cantidad de dinero en el fútbol argentino, característica que se acentuó en los últimos años con los jugadores surgidos de su cantera. La cifra es impactante: US$ 244.477.000. Este número es el que percibió el club de Núñez por sus jugadores desde 1996. El comienzo del período más fecundo en las ventas coincidió, por supuesto, con los éxitos deportivos. En 1996, año que se puede citar como el comienzo de la explosión, el equipo obtuvo la Copa Libertadores y se desprendió de dos jóvenes figuras de entonces, ambas del semillero: Hernán Crespo y Matías Almeyda. Tiempos en los que se consiguieron también la Supercopa (1997) y el tricampeonato local, que afianzó la supremacía millonaria en el nivel nacional, algo que perdura en este siglo. El pase más caro de la historia del club de Núñez fue el de Javier Saviola a Barcelona en US$ 25.850.000.
Claro, las vueltas olímpicas disimulan cualquier carencia, hasta las económicas. Pero cuando no se gana estallan los clamores y baja la facturación. Durante la gestión de Aguilar —comenzada en diciembre de 2001—, River disputó 18 torneos (9 locales y 9 internacionales) y fue campeón apenas en 3 (todos vernáculos). La comparación con Boca arroja puras pérdidas: en el mismo lapso, el enemigo logró 3 títulos locales y 5 internacionales (sobre 20 competencias).
Pero el principal problema del club, un viejo mal no resuelto, común a muchos de los clubes argentinos, es el déficit operativo mensual. Ese déficit, por tratarse de una institución de la envergadura de River, llega a una suma astronómica: un millón de dólares cada treinta días. Un solo ejemplo sirve de muestra: abrir el Monumental, un día de partido, cuesta 150 mil pesos. Las recaudaciones y los ingresos por televisión apenas sirven para tapar agujeros.
Además, bajo la presidencia de Aguilar, River hizo obras (estacionamiento, canchas de tenis y de fútbol con césped sintético, entre otras) por 16 millones de dólares. Esto benefició al socio y embelleció el club, pero al mismo tiempo aumentó el rojo.
Sin basquet
La crisis de River también afecta a otras disciplinas además del fútbol. El primer equipo de básquet no jugará esta temporada y ni siquiera bajará de categoría al TNA, sino que abandonará la actividad profesional y se dedicará solamente a las competencias amateurs con juveniles. River arrastraba 8 meses de deuda con el plantel y sus jugadores se fueron a otros clubes. Así, la Asociación de Clubes lo desafilió, por falta de pago. Además, no pudo vender su franquicia y según su tesorero, Héctor Grinberg, nunca pudo bajar el presupuesto de casi 4 millones de pesos por año. Por temporada recibía 350.000 pesos de la TV por cable.
Fuentes: Olé/ Clarín/ La Nación