Para conseguir cosas grandes hay que hacer grupos fuertes, grupos unidos

Messi y el liderazgo: construir equipos fuertes

La despedida de Messi dejó una reflexión que trasciende el fútbol: los grandes objetivos se alcanzan construyendo equipos fuertes y unidos.

La frase de Messi en su despedida de la Selección Argentina deja una reflexión sobre liderazgo, equipos, toma de decisiones y la necesidad de construir organizaciones capaces de atravesar los momentos difíciles.

La despedida de Lionel Messi de la Selección Argentina dejó imágenes que seguramente quedarán durante mucho tiempo en la memoria de los argentinos. Pero más allá de la emoción, de los recuerdos y de todo lo que representa su trayectoria, hubo una frase de Messi que permite hacer una lectura que excede ampliamente al fútbol: “Para conseguir objetivos grandes hay que hacer grupos fuertes y unidos”.

La frase de Messi puede trasladarse directamente al mundo empresarial. Porque una de las grandes diferencias entre emprender y construir una empresa está justamente en la capacidad de pasar de un proyecto que depende de una persona a una organización que funciona a partir de un equipo. El emprendedor suele comenzar haciendo todo: define la estrategia, toma decisiones, vende, administra, busca clientes y resuelve los problemas del día a día. Pero cuando el negocio empieza a crecer, esa lógica deja de ser sostenible.

El crecimiento obliga a construir una estructura. Y esa estructura necesita personas capaces de asumir responsabilidades, tomar decisiones y trabajar con un mismo objetivo. En ese punto, la frase de Messi adquiere una dimensión especialmente interesante para cualquier emprendedor: los grandes objetivos requieren algo más que talento individual. Requieren grupos fuertes.

De emprendedor a constructor de equipos

Durante las primeras etapas de un emprendimiento, es habitual que el fundador sea el centro de prácticamente todas las decisiones. Es quien tiene la visión, conoce el problema que intenta resolver y muchas veces concentra buena parte del conocimiento del negocio. Esa dependencia puede ser necesaria al principio, pero se convierte en una limitación cuando la compañía comienza a escalar.

Una empresa no puede crecer indefinidamente si cada decisión importante necesita pasar por su fundador. En algún momento, el emprendedor debe dejar de ser solamente quien hace y convertirse también en quien construye las condiciones para que otros puedan hacer.

Eso implica contratar personas mejores que uno en determinadas áreas, delegar responsabilidades y establecer una cultura de trabajo. También significa aceptar que las decisiones importantes ya no serán tomadas por una sola persona.

En ese proceso aparece uno de los conceptos centrales de la frase de Messi: la fortaleza de un grupo no está determinada solamente por la calidad individual de sus integrantes, sino por la capacidad que tienen para funcionar como equipo.

Messi es, probablemente, uno de los mejores ejemplos de talento individual llevado al máximo nivel. Sin embargo, sus mayores logros con la Selección Argentina llegaron cuando ese talento estuvo acompañado por un grupo capaz de sostener una identidad, asumir responsabilidades y atravesar momentos de enorme presión.

La enseñanza para una empresa es directa. Tener un gran fundador, un gran vendedor, un gran programador o un gran director financiero puede ser una ventaja enorme. Pero una compañía realmente sólida necesita que esas capacidades individuales puedan integrarse dentro de una estructura común.

Messi y el director técnico

Hay otra parte del fútbol que también permite establecer una comparación interesante con una empresa: el papel del director técnico.

Un entrenador no entra a la cancha a hacer el trabajo de los jugadores. Su función consiste en construir una idea, definir una estrategia, seleccionar a las personas adecuadas y conseguir que cada integrante entienda cuál es su responsabilidad dentro del conjunto.

En una empresa ocurre algo similar.

El fundador o CEO suele establecer la visión: hacia dónde quiere llevar la compañía, qué problema quiere resolver y por qué existe el negocio. Pero a medida que la organización crece aparece la necesidad de contar con perfiles capaces de transformar esa visión en operación.

Ahí aparece la figura del COO, o director de operaciones. Su función puede compararse, salvando las distancias, con la de un entrenador: hacer que las cosas sucedan, coordinar equipos, ordenar procesos, detectar problemas y conseguir que la estrategia pueda convertirse en resultados concretos.

No significa que CEO y COO tengan exactamente el mismo papel que Messi y el entrenador de la Selección. La comparación sirve para entender una idea: una organización necesita liderazgo, pero también necesita alguien que convierta ese liderazgo en funcionamiento cotidiano.

La frase de Messi sobre los grupos fuertes también puede interpretarse desde esta perspectiva. Un equipo necesita una visión común, pero también necesita organización, roles claros y personas capaces de asumir responsabilidades.

Un grupo fuerte no significa un grupo que piensa igual

Construir un equipo fuerte tampoco significa reunir personas que estén de acuerdo en todo.

Las organizaciones saludables necesitan discusión, diferentes puntos de vista y profesionales capaces de cuestionar decisiones cuando consideran que existe una alternativa mejor. El problema aparece cuando las diferencias dejan de contribuir al objetivo común y comienzan a fragmentar al equipo.

La fortaleza de un grupo aparece cuando, después de discutir las distintas alternativas, sus integrantes tienen la capacidad de volver a trabajar detrás de una misma decisión.

Esto también forma parte del liderazgo empresarial. Un CEO no necesita rodearse de personas que siempre le digan que sí. Necesita profesionales capaces de advertir riesgos, plantear alternativas y discutir decisiones. Pero una vez definida la estrategia, el equipo tiene que ser capaz de ejecutarla de manera coordinada.

La unidad no implica pensar igual. Implica trabajar hacia el mismo lugar.

Los momentos difíciles muestran la fortaleza del equipo

Una empresa puede parecer un equipo sólido cuando todo funciona bien. El verdadero examen llega cuando aparecen los problemas.

Una caída en las ventas, la pérdida de un cliente importante, una crisis financiera, la salida de una persona clave, una decisión equivocada o un cambio inesperado en el mercado pueden poner a prueba la estructura de una compañía.

Es precisamente en esos momentos cuando se descubre si existe realmente un equipo.

Esta es otra de las enseñanzas que puede extraerse de la frase de Messi. Los grandes objetivos no se alcanzan solamente durante los momentos favorables. También requieren capacidad para atravesar los períodos en los que las cosas no salen como estaban previstas.

Para un emprendedor, esto implica entender que la construcción de equipos no puede pensarse solamente como una herramienta para crecer. También es una forma de proteger a la organización frente a la incertidumbre.

Una empresa que depende completamente de una persona queda expuesta. Una empresa que cuenta con diferentes líderes, responsabilidades distribuidas y profesionales capaces de tomar decisiones tiene muchas más posibilidades de atravesar una crisis.

Competir cuando una empresa crece

Messi también habló durante su despedida sobre quienes quieren ver mal a la Selección. En el mundo empresarial, la competencia forma parte de la realidad cotidiana.

Cuando una compañía empieza a crecer, aumenta también su exposición. Aparecen competidores, críticas, intereses contrapuestos y personas que pueden cuestionar las decisiones de la organización. No se trata de construir una empresa desde la paranoia ni de interpretar cualquier crítica como un ataque. Se trata de entender que competir implica convivir con intereses diferentes.

Por eso, cuanto más grande se vuelve una organización, más importante resulta contar con un grupo preparado para enfrentar esas situaciones.

Un equipo fuerte permite que una empresa no dependa de la reacción emocional de una sola persona frente a cada problema. Existen procesos, responsables y criterios que permiten analizar las situaciones y tomar decisiones con mayor perspectiva.

La frase de Messi también puede leerse desde allí: cuando los objetivos son grandes, la capacidad colectiva se vuelve una ventaja competitiva.

Una empresa también necesita su “Scaloni”

La comparación con Lionel Scaloni resulta inevitable porque su trabajo al frente de la Selección Argentina representa justamente una construcción de equipo.

Más allá de los nombres propios, el desafío de un entrenador consiste en conseguir que un conjunto de jugadores con características diferentes funcione como una unidad. Para lograrlo necesita establecer una identidad, distribuir responsabilidades y generar confianza.

Las empresas enfrentan exactamente ese desafío.

Un fundador puede tener una visión extraordinaria, pero necesita construir una cultura capaz de sostenerla. Necesita personas que conozcan el negocio, que puedan tomar decisiones y que entiendan qué significa formar parte de esa organización.

En ese sentido, una empresa también necesita su propio “Scaloni”: alguien capaz de ordenar el talento, convertir una estrategia en ejecución y construir una cultura en la que las personas sepan qué tienen que hacer y por qué.

No necesariamente tiene que ser un COO. Puede ser un director general, un líder de operaciones, un responsable de equipos o incluso el propio fundador durante determinada etapa. Lo importante es que exista alguien capaz de convertir una visión empresarial en una organización que funcione.

El momento en que el fundador deja de ser imprescindible

Existe un momento particularmente importante en la evolución de cualquier emprendimiento: cuando el fundador empieza a preguntarse qué pasaría si durante un tiempo no pudiera estar presente.

Si todo se detiene cuando el fundador se ausenta, todavía no existe una empresa suficientemente estructurada. Existe un negocio que depende de una persona.

Construir una compañía significa justamente avanzar hacia el punto en el que las decisiones, los procesos y el conocimiento puedan distribuirse dentro de la organización.

Eso no significa que el fundador pierda importancia. Significa que su función cambia.

Al principio probablemente sea quien hace prácticamente todo. Después debe convertirse en quien define el rumbo, construye el equipo y crea las condiciones para que otras personas puedan hacer su trabajo.

Ese cambio es uno de los mayores desafíos del crecimiento empresarial.

Y también explica por qué la frase de Messi resulta tan relevante fuera del fútbol. Los grandes objetivos requieren personas capaces de complementarse y una estructura que permita que el talento individual se convierta en capacidad colectiva.

Messi se va, pero el grupo queda

La despedida de Messi puede ser interpretada desde muchos lugares. Para millones de personas representa el cierre de una etapa deportiva extraordinaria. Para otros, es el final de una generación que consiguió llevar a la Selección Argentina nuevamente a lo más alto.

Pero también deja una enseñanza sobre liderazgo.

El talento individual puede iniciar una historia, pero difícilmente pueda sostenerla por sí solo cuando los objetivos crecen. Para construir algo importante hace falta rodearse de personas capaces, establecer una dirección común y desarrollar una cultura que permita atravesar los momentos buenos y los malos.

Por eso, aquella frase de Messi puede funcionar también como una definición empresarial: “Para conseguir objetivos grandes hay que hacer grupos fuertes y unidos”.

Un emprendedor puede comenzar solo. Una empresa que quiere crecer necesita un equipo.

Y quizás esa sea la otra gran enseñanza de Messi fuera de la cancha: los grandes proyectos no se construyen solamente con talento, sino también con las personas capaces de convertir una visión en realidad. Porque Messi no solo está construyendo equipos dentro de los estadios; también está construyendo negocios, marcas y organizaciones fuera de ellos. Cómo lo está haciendo y cuáles son los negocios que forman parte de ese ecosistema, lo contamos en “Los 10 negocios de Lionel Messi”.

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