El futbol hace su MBA en Estados Unidos

La liga de futbol de los Estados Unidos ha florecido en los últimos cinco años hasta convertirse en un torneo con aroma a futbol gracias, en buena medida, a su reciente estrategia de ‘latinización’ y su creciente solidez económica.

La Major League Soccer (MLS), que estuvo dos veces a punto de colapsar, era considerada una liga de poco abolengo futbolero y sin algún parecido al balompié del resto del mundo; ahora, es ya una liga con popularidad y respetada a nivel mundial.

Por eso, y también por el dinero, jugadores como Rafael Márquez, quien cobra 5.4 millones de dólares al año, y Thierry Henry dejaron de jugar en el Barcelona español y firmaron con los New York Red Bulls, un club con poca tradición en una liga con casi ninguna tradición.

«Hasta hace no mucho, nuestra estrategia era sobrevivir», dice Don Garber, comisionado de la Major League Soccer . «Ahora, nuestro foco es incrementar la popularidad de la liga».

La TV se interesa más

En los últimos seis años, la MLS pasó de tener 10 a 16 equipos. Es posible que en 2012 la liga llegue a 20 equipos.

En 2005, sólo dos clubes jugaban en estadios propios (Los Angeles Galaxy y Columbus Crew). Ahora hay 10 equipos con estadios propios, y en 2011 se agregará uno más.

En 2002, la MLS tuvo que recomprar los derechos del Mundial de Corea y Japón y cedérselos gratis a ESPN para que la cadena del grupo Disney transmitiera los partidos en Estados Unidos.

En Sudáfrica 2010, los partidos de la selección estadounidense fueron transmitidos por ABC, el canal abierto del grupo.

Un proceso similar ha ocurrido con los partidos de la Liga: hasta 2005, ESPN ofrecía sólo unos pocos partidos, y algunos ni siquiera estaban disponibles en las ciudades de los equipos involucrados.

Ahora, el canal principal de ESPN transmite un partido por semana (con comentarios en español en ESPN Deportes) y lo mismo hacen los canales de futbol de FOX y Telefutura, del grupo Univision, todos también en inglés y español.

La clave es jugar en equipo

El secreto para alcanzar este estado de popularidad y madurez está en avanzar poco a poco y en ser fieles a la idea de que lo más importante, a la hora de tomar decisiones, es la salud del grupo.

Al revés de Europa y América Latina, donde el futbol es una actividad crudamente capitalista, el futbol de EU es una actividad cooperativa, similar a las ligas de basquetbol, béisbol y futbol americano, donde los equipos colaboran entre sí, tanto como compiten dentro de la cancha.

La MLS está estructurada como una corporación con fines de lucro.

Sus accionistas son los dueños de los equipos, que eligen ponerse límites a sí mismos y adoptan un sistema de revenue sharing (reparto de ingresos) con el que distribuyen equitativamente buena parte de sus ganancias, incluidos los de la televisión.

Algunas de sus decisiones resultan extrañas para alguien acostumbrado al futbol de otros países, por ejemplo, cada equipo tiene un tope salarial, este año es de 6.4 millones de dólares.

Además, los jugadores profesionales no firman contratos con sus clubes, sino con la MLS, y los equipos tienen que darle a la liga un porcentaje de sus ingresos por venta de jugadores al extranjero.

Los jugadores ‘franquicia’

La Liga dejó atrás momentos de zozobra (en 2001 desaparecieron dos equipos por problemas económicos), y se siente con la confianza necesaria para aflojar las riendas a sus clubes y permitirles galopar en nuevas direcciones.

Desde 2007, los equipos de la MLS se permiten contratar jugadores ‘franquicia’, cuyo sueldo está excluido del tope salarial.

La norma debutó con la llegada de David Beckham a Los Angeles Galaxy; ahora pueden tener hasta tres jugadores exceptuados de las normas salariales.

Entre 2007 y 2009, Cuauhtémoc Blanco fue jugador ‘franquicia’ del Chicago Fire, con un enorme éxito deportivo y comercial. Por eso, el arribo de Thierry Henry y Rafael Márquez representa un cambio más profundo de lo que parece en la MLS.

Por más de una década, sus inversionistas tuvieron miedo de que este tipo de contrataciones millonarias produjeran un desequilibrio económico y deportivo similar al que llevó a la ruina a la NASL, antecedente de la MLS, a principios de los 80.

«La MLS aceptó hacer cambios sustanciales a su programa inicial pero siempre respetando el principio de la solidez financiera y la consistencia», dice Jorge Vergara, uno de los socios, además de ser dueño de Chivas USA.

«Desamericanizar» el soccer, es futbol

Don Garber, comisionado de la MLS (dirigió antes las operaciones internacionales de la NFL), llegó a la Liga con el objetivo de revivir un torneo que había arrancado bien en su primera temporada, en 1996, pero que perdía popularidad.

En aquellos años, la estrategia era convencer a los aficionados a otros deportes para que se hicieran fans del futbol. Con la llegada de Garber se quiere convencer a quienes ya son aficionados al futbol que se hagan aficionados suyos.

Una de las cosas que hizo Garber entonces fue ‘desamericanizar’ el futbol de la MLS y volverlo más parecido al del resto del planeta. Desapareció los shoot-outs, un insólito sistema de definición de los partidos en caso de empate.

Y también abandonó la idea de los cronómetros en cuenta regresiva y con tiempo neto de juego, habituales en el futbol americano, pero jamás vistos en el soccer.

Garber está todavía convencido (o, al menos, ése es su discurso) de que la Liga debe avanzar despacio y que la era de las decisiones unánimes no ha terminado.

«Hemos alcanzado un buen nivel de estabilidad y viabilidad», dice el comisionado. «Pero son logros todavía demasiado recientes».

¿Qué posición juegan los latinos?

Cuando Garber y sus ejecutivos reenfocaron su estrategia hacia los fans del futbol que vivían en EU, pero nunca habían visto un partido de la MLS.

El comisionado de la Liga estaban pensando, sobre todo, en los millones de inmigrantes latinoamericanos, de los cuales dos tercios son mexicanos.

A veces, Garber habla del mercado latino y del anglosajón como si fueran independientes, que sólo en contadas ocasiones se tocan.

La Superliga, un torneo oficial que enfrenta, siempre en estadios de EU, a cuatro equipos de la MLS con cuatro equipos de México, es una de ellas.

«La Superliga es, por supuesto, una de esas ocasiones», dice, «porque nos permite vender un paquete de partidos a Univision y nuestro sponsors y aumentar el uso de nuestros estadios».

Los detalles que faltan

«El futbol mundial está quebrado. La liga argentina; la española, excepto el Barcelona, también; la Liga Premier, no se diga (la deuda del Manchester United es 1,500 mdd). Al futbol se le olvidó la parte del negocio», dice Jorge Vergara.

Eso no pasa en la MLS.

A pesar del éxito económico, la Liga aún tiene pendientes, por ejemplo, se juega de marzo a octubre (en México y casi todo el resto del mundo de agosto a mayo) y no tiene segunda división ni, por lo tanto, descensos de categoría.

«En algún momento estaremos listos para adaptar nuestro calendario», dice Don Garber. «Pero lo haremos cuando sea beneficioso para nosotros, no porque lo exige una minoría».

Para los ascensos y descensos falta más tiempo: «¡Ni siquiera tenemos una Segunda División viable!». Para el tipo de inversionista que lanza o compra una franquicia de la MLS, descender de categoría supondría una sacudida demasiado violenta a su plan de negocios.

Si en Europa o en México los dueños de los clubes son millonarios que se acercan al futbol más para perder dinero que para ganarlo, en EU la mayoría de los dueños lo hace porque quieren obtener una rentabilidad.

Este enfoque ha permitido diversificar el grupo de dueños. Hasta hace no mucho, las familias Hunt y Anschutz eran dueñas de una decena de equipos de la MLS. Ahora, los 16 clubes tienen 14 dueños distintos, y los 19 que jueguen en 2012 tendrán 17 dueños diferentes.

El 50% de los clubes es rentable ( ingresa más de lo que gasta), mientras que la otra mitad todavía está en camino de llegar a ese punto.

«Los últimos equipos en sumarse, Seattle y Toronto, ganaron dinero desde su primer año», dice una fuente con acceso a las cifras.

Además hay que mencionar que la MLS también está pensada como una corporación de largo plazo, que, por ejemplo, obliga a sus clubes a mantener costosos departamentos de desarrollos de fuerzas básicas, que sólo darán beneficios dentro de muchos años.

Aparte de su intensa relación con la MLS, de la que reciben y a la que entregan dinero todos los meses, los equipos tienen sus propios ingresos: patrocinios y medios locales, 40%; taquilla y boletos, 30%; business development, que incluye partidos amistosos, 20%; «otros», 10%.

«La MLS está poniendo el ejemplo de un proyecto que va a permitir, con mucha disciplina, ver un gran espectáculo y un gran negocio», dice Jorge Vergara.

La nueva realidad

¿Qué consecuencias ha tenido la prudencia económica para la credibilidad futbolística de la MLS?

«Tiene cada vez más credibilidad», dice Fernando Palomo, comentarista y analista de futbol en ESPN Deportes.

«Se ha bajado la edad de ingreso para el futbolista de reconocimiento mundial, que antes llegaba a la MLS a los 35 años y ahora llega con 31 y en plenitud, como Rafa Márquez».

Para Palomo, la mayor calidad deportiva de la Liga ha sido fundamental para atraer al público latino, que valora el espectáculo alrededor de los partidos.

«El hispano reconoce cuándo hay buen futbol, independientemente de la estructura financiera de los clubes».

En agosto, las selecciones de Brasil y EU jugaron cerca de Nueva York un partido amistoso. A un recién llegado le habría sorprendido ver la enorme cantidad de camisetas verdeamarelhas en las gradas, en casi un tercio de los 80,000 espectadores.

Para Don Garber, en cambio, aquel partido, que ganó Brasil 2-0, reflejaba la nueva realidad de su futbol: «Ese día, la mayoría de los aficionados le iba a la selección de Estados Unidos», dice, con una sonrisa.

«Hace cinco años, por el contrario, 95% de ellos habría estado aplaudiéndole a Brasil».

fuente: CNN Expansiòn

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